Cuando yo era joven e iniciaba mi carrera laboral, pensaba inocente de mi, que con una buena preparación, una buena dedicación y una profesionalidad en tu quehacer, tenías el futuro laboral asegurado. Nadie me dijo que esa forma de pensar me llevaría ni más ni menos que "a ninguna parte", es decir, a estar muerto de asco y viendo cómo los espabilados, correveidiles y chanchulleros varios, se forraban delante de tus narices.
Ahora resulta que, el juez que estaba investigando la mayor trama de chorizos existente, es el primero en sentarse en el banquillo para ser juzgado por haber querido poner al descubierto las tramas de los chorizos. No sé si el juez hizo las cosas bien o no, pero lo que es seguro es que los que las hicieron mal son los chorizos, y ellos de momento, están tan tranquilos. Que país.
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