domingo, 12 de febrero de 2012

La “Re-doma” Laboral


Si eso me parece a mí, esto que acaba de aprobar el gobierno por decreto-ley (no podía hacerlo de ninguna otra forma, eso está claro), no es una reforma laboral sino una re-doma laboral al más viejo estilo feudal.

A todos estos señores que nos mandan y disponen de nuestras vidas, políticos de la derecha más rancia, empresarios consagrados a la explotación, altos ejecutivos financieros y bancarios embebidos en sus ansias de sacarnos hasta el último céntimo de las entrañas, a todos ellos les debía parecer bastante mal y molestar infinitamente que los españolitos de a pie hubiéramos decidido pasar del “empieza a amanecer” con que terminaba aquella famosa canción del brazo en alto, al pleno sol del mediodía y a disfrutar de la inmensidad de la luz y de la vida. Ya sabemos que ellos prefieren las penumbras para los demás. Y por ello hace ya algún tiempo que comenzaron con las tareas de la re-doma de todos nosotros. Hace tiempo que comenzaron con la re-doma económica y financiera para dejarnos más secos que una pasa, y ahora viene la re-doma laboral, a la que estoy seguro que seguirá en algún tiempo la re-doma social, para que no quede ningún cabo sin atar. Todo atado y bien atado como dijo aquél famoso general que nos mantuvo en el “empieza a amanecer” durante casi cuarenta años.

Llevo tiempo oyendo a todo el mundo, y ya me he cansado de ello, que lo que ha pasado es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora debemos pagar por ello. Y yo me pregunto, ¿quién ha vivido por encima de sus posibilidades?, ¿el pobre empleado que confiado en disponer de un trabajo y un salario decente se atrevió a comprarse una vivienda con la hipoteca correspondiente y que ahora sin ese trabajo y ese salario no la puede pagar?, ¿es ese el que ha vivido por encima de sus posibilidades?, o ¿aquél otro que tras una semana de trabajo se permitía el lujazo de salir a cenar un viernes con su pareja y después iban a tomarse dos copas?, ¿también ellos estaban por encima de sus posibilidades?

¿Era vivir por encima de sus posibilidades el que uno creyera que con su salario podía vivir un poco mejor con su casa y su coche?

No señores, los que han vivido por encima de sus posibilidades han sido todos esos altos directivos y empresarios que, creyéndose los más listos del mundo y los que más sabían, han llevado a muchas empresas a la ruina más absoluta y a muchísimos trabajadores al paro. Esos si que han vivido por encima de sus posibilidades y no solo eso, también han vivido por encima de nuestros derechos porque ninguno de ellos, absolutamente ninguno, han pagado por sus temeridades. ¿Han pagado los señores que han llevado a las Cajas a la quiebra?, ¿han pagados señores como Díaz Ferrán que han llevado a empresas a la quiebra?, ¿han pagado tantos otros de bancos, financieras, inmobiliarias que nos han llevado a la crisis y a la pobreza?. Ni uno solo, es más siguen mandando y disfrutando de todas sus prebendas. ¿Ha pagado algún político de los que se han llevado el dinero a sacos?, tampoco.

¿Quién ha pagado entonces?, los de siempre, los que se han quedado sin trabajo, sin salario e incluso sin casa y sin vida. Los mismos de siempre, una y otra vez.

Y ahora con esta re-doma laboral quieren que volvamos a los tiempos oscuros, a los despidos fáciles, a la traición entre compañeros por tener un trabajo, al pluriempleo precario para poder comer cada día, y en definitiva a la cultura del miedo y del “sí señor, lo que usted diga señor”. No les había gustado nada que hubiéramos empezado a opinar y a intentar disfrutar un poco más de la vida. Quieren que volvamos a la vela, los manguitos y la visera. La luz, la comodidad y la buena vida sólo es para ellos. ¿O es que no se han enterado de que los vehículos de lujo han aumentado sus ventas en estos años, y de que ninguna de las marcas que venden artículos de lujo está en crisis?. Pues eso.

jueves, 9 de febrero de 2012

Sin parámetros válidos

Ayer escribía un post en el que me preguntaba cómo adaptarse al cambio de parámetros en que nos han convertido a nuestra querida sociedad. Hoy sinceramente me atrevo a decir que no es que nos los hayan cambiado, es que sencillamente los han eliminado, no existen ya parámetros en los que basarse porque si había alguno, lo han derribado. Ni siquiera el último de ellos, la lógica y el sentido común, sobreviven en ésta sociedad cada día más injusta, más insolidaria, más peligrosa y más al borde del abismo.

Y solamente por citar algunas de las cosas que me llevan a esta afirmación, ahí van:
- Hoy ha sido condenado un juez que destapó la que probablemente es la mayor trama de robo organizado de dinero público y corrupción política que ha existido. Nunca he sido admirador del juez Garzón, ya saben, por aquello de los estrellatos y el afán de protagonismo, pero si algo hemos de reconocer es que ha puesto al descubierto muchas, muchísimas cosas detestables que, sin su arrojo y valentía, nunca hubiéramos sabido. Como digo le han condenado y se corre el riesgo de que todos los corruptos queden impunes por la anulación de sus gestiones. Será increíble y bochornoso. El juez Garzón tendrá todos los defectos que queramos, pero los que le han condenado tienen al menos uno más que él: el odio y la envidia.
- Para complementar el tema, el Sr. Camps, corrupto demostrado y "no culpable" declarado, se permite decir hoy en su twitter que Garzón se lo tiene merecido y que le parece muy poca la condena de 11 años de inhabilitación. Este señor Camps demuestra una vez más que su cabeza supone un peligro para el resto de la población.
- La señora Aguirre se despacha con la típica frase de que "el fin no justifica los medios". Y nos lo dice ella que para conseguir sus ambiciones y objetivos, pisa, atropella y arrasa con todo aquello que se le ponga en su camino.
Sinceramente deberíamos creer en la justicia, pero nada me aterraría más que tener que ponerme delante de un juez en este país. Si lo normal es que alguien es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, en el caso de Garzón parece que comenzó ya siendo culpable para quienes lo han juzgado, y nos les ha dado la gana de admitir las demostraciones en contra.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Cambios de parámetros

Me preguntaba yo que si el techo es el suelo y la entrada es la salida, cuál es la mejor forma de adaptarse a unos parámetros que no tienen nada que ver con los que habíamos aprendido en los estudios y en la vida misma.

A ver, resulta que ahora lo que antes era el suelo laboral, es decir el principio del principio para todo aquél que comenzaba a trabajar y que consistía básicamente en recibir órdenes de todos y sin sentido, llevar los cafés y hacer las fotocopias de todos y a la vez, ir a comprar el tabaco de los viciosos, recibir con la cabeza gacha las invectivas coléricas de aquellos que no sabían hacer su trabajo pero luego culpaban al de abajo, etc, etc, de repente todo esto se ha convertido en la máxima aspiración de todo el mundo, en el techo laboral y deseable para muchísima gente, y además dispuestos a hacerlo por salarios cuyo importe antes se lo gastaba la gente en la cena y la juerga posterior de los viernes.

Y si por otra parte nuestros gobernantes están desarrollando normas y leyes que conviertan lo que antes era la entrada a los trabajos en salidas fáciles y sin trabas de los mismos, con ningún argumento y menor indemnización, pues vuelvo a preguntarme, ¿dónde aprender esos nuevos parámetros?, ¿cómo amoldarse a vivir con ellos en la precariedad y la miseria?, ¿cómo levantarse cada día de la cama pensando que como decía el poeta "cualquier tiempo pasado fue mejor"?

Sí señores, unos cuantos han conseguido cambiarnos los parámetros vitales y si continuan así, pronto llegaremos a ser los famosos "epsilones" de ese mundo manejado por los mercados y los tiburones.

miércoles, 18 de enero de 2012

Coincidencias


Hemos conocido hace un par de días la noticia de una desgracia, envuelta con aditivos de causas extrañas y comportamientos humanos incalificables.
Hace unos días se hundió en la costa italiana un crucero, un enorme barco de recreo con varios miles de personas a bordo entre tripulación y pasajeros, que chocó contra las rocas por una irresponsable decisión de su capitán que parece ser que quería navegar cerca de la costa por algún interés particular. Aunque las causas últimas y las investigaciones se producirán a lo largo de los próximos meses, hay una serie de cosas que parece que están bastante claras. 
En primer lugar una irresponsable decisión de navegar tan cerca de la costa con el consiguiente peligro para la nave, cosa que el capitán del barco debería conocer y que por lo visto le importó bastante poco.
En segundo lugar un primer engaño cuando se produce el accidente, comunicando a los pasajeros y a los responsables de costa, que lo único que pasaba era que se había producido un problema eléctrico que no tenía mayor importancia.
En tercer lugar un comportamiento por parte del capitán que no tiene calificación posible ya que, no contento con abandonar la nave el primero de todos saltándose a la torera la obligación más sagrada de un capitán de barco que es abandonar la nave el último, además pretendió hacer creer a las autoridades de la costa en conversaciones posteriores y mientras el barco se hundía y la gente desaparecía, que él aún se encontraba a bordo.
Y en cuarto y último lugar una verdadera chapuza por parte de la tripulación y de los guardacostas las labores de rescate de personas, el trabajo de echar los botes salvavidas al mar y la organización de la evacuación del barco mientras se hundía en el mar.
En fin un caso verdaderamente trágico y triste que se ha cobrado la vida de algunas personas, que no sabemos si la de otras que están desaparecidas, y que ha puesto de manifiesto, una vez más, la “calaña” de algunas personas que tienen en su mano la vida de los demás. Lo que ha hecho el capitán y la tripulación creo que es difícilmente calificable y se merecen, todos y cada uno de ellos, el mayor y el más severo castigo que se les pueda aplicar.
Pero en esto pensaba yo, dejando a un lado lo trágicas que son las muertes y las desapariciones de personas que nunca debieron ocurrir, que este caso en concreto se parece bastante a lo que ocurre actualmente en la vida de todos nosotros, países de ese mundo occidental que nos creíamos tan civilizado, y que lo que nos está demostrando es un absoluto medievalismo y desprecio hacia las personas por parte de unos pocos.
En efecto, ¿no serían muy parecidos los actos del capitán y su tripulación con los actos de esas personas, escondidas y desconocidas y que atienden al nombre de “mercados” y grandes financieros y ejecutivos de bancos?. Si lo pensamos fríamente veremos que esas personas son las que nos han llevado por caminos arriesgados y peligrosos por intereses exclusivamente particulares (ya saben bonus, sueldazos, acciones, etc, etc), como hizo el capitán del crucero.
Esos caminos arriesgados nos han llevado a la ruina y al desastre, tal y como le ocurrió al barco, y finalmente una vez llegado el desastre, esas personas desaparecen, llevándose sus beneficios, y dejándonos a los demás hundidos en la más absoluta de las miserias, de la que nos será muy difícil salir y con un coste humano terrible para todos nosotros.
Y no contentos con eso, llega la tripulación, o sea los políticos de turno, para comenzar a aplicar medidas y políticas que no sólo no nos van a ayudar, sino que nos hundirán aún más en el fondo del océano. Chapuzas y más chapuzas a modo de salvamento, que si nos salvan que lo dudo, nos dejarán tan tocados que no sabremos cómo seguir adelante.
Definitivamente vemos que ya no existe por ningún lado aquello del orgullo de trabajar y de aportar a la sociedad, para generar riqueza y hacer de éste mundo un lugar cada día mejor para vivir.
Una pena de sociedad, pero es lo que hay.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Política de comunicación y Comunicación política


A todos los que hemos dedicado nuestros años de esfuerzos laborales al apasionante mundo del marketing y la comunicación, nos ha enseñado la experiencia, además de los estudios y los numerosos libros, artículos y revistas leídas sobre la materia, que cualquier entidad ya sea pública o privada, cualquier empresa o cualquier persona que por una u otra causa tenga un producto o servicio que desea vender a la población y a través de ello obtener algún retorno a esa venta, siendo ese retorno de cualquier tipo que imaginemos, ya sea monetario, ya sea de conocimiento, ya sea de obtención de confianza, de generación de fama o lo que quiera que sea, debe en primer lugar y sobre todas las cosas, pensar, diseñar, desarrollar y ejecutar una adecuada política de comunicación.

La política de comunicación se establece para decir a la gente aquello que queremos transmitir de una forma clara y concisa, a través de los medios y soportes adecuados para ello, y con unos mensajes que expliquen claramente todo aquello que queremos que las personas conozcan acerca de lo que queremos “venderles” o acerca de aquello sobre lo que deseamos “convencerles”, para en virtud de ello, conseguir que esas personas se formen en su mente una imagen favorable hacia nuestro producto, y una actitud proactiva para darnos su confianza o adquirir aquello que deseamos venderles.

Todos estamos de acuerdo en que desde hace ya algunos años, los “compradores” de las cosas, es decir, los ciudadanos, hemos evolucionado mucho, hemos aprendido mucho, hemos adquirido un nivel de cultura y formación que dista mucho del que poseían nuestros abuelos y bisabuelos, y que por tanto los comunicadores debemos evitar la tentación de engañarles, intentando venderles humo o intentando darles gato por liebre. Esto es así para cualquier cosa o producto que queramos vender, aunque no sé bien por qué, parece que no funciona cuando se refiere a la política.

Efectivamente, si en el mundo de la comunicación empresarial hemos llegado a la convicción firme e incuestionable de que el cliente es el rey, y de que el mayor error que se puede cometer es el engaño y el fraude cuando comunicamos algo que no es cierto o que contiene algún tipo de falsedad, en la comunicación política viene ocurriendo todo lo contrario y elección tras elección, se viene demostrando que no ocurre absolutamente nada, que aquellos que mienten y falsean, que aquellos que dicen una cosa y luego hacen otra, no sólo no son condenados con el desprecio y el olvido, sino que en la mayoría de las ocasiones suelen ser premiados obteniendo más confianza en tiempos posteriores, más votos en cada elección y finalmente más poder a pesar de que no sepamos cómo lo van a usar.

¿Por qué ocurre esto?

No sé si alguien sabría explicarlo, yo desde luego que no. No soy psicólogo, ni psiquiatra, ni sociólogo, y mucho menos adivino, vidente o investigador de cerebros, y por tanto no sé si existirá algún tipo de función neuronal que se desactiva cuando se trata de recibir la comunicación y decidir acerca de la política. Lo único que se me ocurre a primera vista, es que la política debe funcionar en nuestras mentes de una forma algo parecida a como funcionan las cosas de por ejemplo el fútbol.

Siempre he pensado que el tema del fútbol es algo que, no es que sea irracional, sino que está “al margen de la racionalidad”. Efectivamente si observamos a las personas, veremos muchas que son equilibradas, bien formadas, lógicas y con sentido común en casi todos los aspectos de su vida, pero cuando acuden a ver un partido de fútbol, bien sea en un estadio o delante de un televisor, parece que por algún extraño fenómeno, se apagan todas las neuronas del raciocinio y quedan solo aquellas que rigen la pasión, la parcialidad, la visión más primitiva y primaria de las cosas, y por ello esas personas se transforman en cuestión de segundos, pasando de ser lógicas y racionales, a egoístas e irracionales. Todo lo que hacen los “suyos” es excelente aunque realmente sea penoso, y todo lo que hace el equipo contrario es penoso aunque estén jugando un partidazo. Y no hablemos ya del árbitro que como tenga algún error en contra del equipo propio, se convierte de inmediato en un infamante enemigo al que si esos fanáticos tuvieran a mano, le podría ocurrir cualquier cosa. Deja de funcionar la mente y el raciocinio, y afloran en toda su extensión las reacciones de egoísmo, furia desatada, ira, nula capacidad de comprensión y demás actitudes propia de los fanáticos. También estas mismas actitudes se revelan aún más exacerbadas en contra de los jugadores del propio equipo cuando juegan mal y se convierten en “mercenarios”, o cuando se van a otro equipo y se convierten en “traidores”.

Pues bien, algo parecido debe pasar en la política, ya que si no es así, no encuentro explicación posible a que un político que no haya dicho absolutamente nada de lo que piensa hacer, un partido que no ha explicado cuáles son las líneas de su programa, y unos dirigentes que no han hecho más que hacer lo contrario de lo que dicen, hayan conseguido obtener el respaldo de más de 10 millones de personas y con ello la mayoría absoluta para gobernar.

Conclusión, o esos millones de personas han apagado las luces de sus neuronas en el momento de la votación, o bien les da igual que  les engañen. Cualquiera de las dos alternativas es para echarse a temblar. Porque la tercera posibilidad, es decir la consistente en que crean y hayan creído todo aquello que los que han ganado las elecciones han dicho, me llevaría a pensar que nuestro futuro es aún más negro de lo que pensaba, porque entonces estaríamos en presencia de millones de fanáticos a los que, pase lo que pase, no habrá nunca forma humana de convencerlos de que no están en posesión de la verdad, que las cosas en general no son tal y como ellos las ven, y que la culpa de los males no las tienen siempre y de forma exclusiva el partido político de “los otros”.

Lo dicho al principio, una vez más se demuestra que en la “comunicación política” no existe en absoluto ninguna “política de comunicación” pensada, analizada y desarrollada para que los ciudadanos conozcan toda la verdad de las cosas. 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Círculo de confianza

Ayer estaba navegando en twitter y uno de los twuits escrito por un periodista al que sigo en la red y en la radio realizó una propuesta que me llamó la atención.

El periodista en cuestión es Fernando Berlín (no sé si va con acento o no) y su propuesta fue crear una "secta" secreta y masivamente difundida llamada "Círculo de confianza" destinada a que las personas puedan pedir favores y hacer favores. Me apunté de inmediato porque tal y como está poniéndose el mundo en que vivimos, la única esperanza que nos queda es la confianza en las personas.

Pensando en ello, en la palabra confianza y en su significado hacia las personas, me acordaba de eso que dice Rajoy en cada mitin y en cada discurso sobre que se ha perdido la confianza en España, tanto dentro como fuera de nuestro país.

Y yo me pregunto y le preguntaría si pudiera, ¿quién o quienes han perdido la confianza en nosotros?
¿Los mercados?, ¿los bancos?, ¿los poderes financieros?, ¿las multinacionales de la especulación?, ¿las agencias de calificación?, ¿la señora Merkel?.

Sinceramente a mi no me interesa ni me importa lo más mínimo que todas esas entidades y personas confíen o dejen de confiar en mi o en mis compatriotas, a mí lo único que me interesa es que la gente de buena fe, la gente honesta y honrada, esa que quiere vivir, trabajar y disfrutar de la vida y de los suyos tenga confianza en si mismo y en los otros. Lo que me interesa es que se pudiera desterrar a alguna isla o paraíso de esos que llaman fiscales, a todos esos financieros, directivos sin escrúpulos, políticos sin principios, mercados sin conciencia y demás ralea, para que allí todos juntos se comieran su dinero y después se comieran unos a otros y nos dejaran a los demás en paz de una vez.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Qué pintamos?

Resulta que Grecia, el país cuna de la civilización q1ue conocemos como occidental, el que nos abrió los caminos de las artes, las ciencias, la cultura y el saber, el que propició el desarrollo de nuestra sociedad y nuestra forma de vida, tiene ahora a ese mismo mundo occidental en jaque. Y todo porque su primer ministro ha tenido la feliz idea de proponer que hable la democracia antes que encajar el estoque final de los mercados.

Podemos echar las culpas de la situación de Grecia a quién queramos, a los griegos por ser como dicen algunos, unos "jetas" que viven alegremente sin pagar impuestos, gastando lo que no tienen y sin producir prácticamente nada. También podemos echarla a sus dirigentes por haber mentido dicen en sus cuentas y en los datos proporcionados al resto de Europa para integrarse en el euro. Pero cómo no, también se la podemos echar a ese actual presidente del Banco Europeo, que era el presidente del banco que ayudó a Grecia a mentir al resto de europeos, y finalmente también se la podemos echar a aquellos países cuyos bancos compraron alegre y masivamente deuda griega y que ahora se ven con el agua al cuello. Todos son culpables,l absolutamente todos y no se puede salvar a ninguno. Por ello todos deben asumir y pagar las consecuencias.

¿Es que los bancos alemanes que compraron deuda griega no sabían como estaban las cosas en Grecia?. No es comprensible que esas entidades que supuestamente conocen todos los datos y hacen todos los estudios y previsiones, no tuvieran ni idea de esto.

¿Es que es un premio justo que el que ayudó a Grecia a maquillar sus cuentas y mentir, se le otorgue ahora la presidencia del Banco Europeo?

¿Es que esos políticos y dirigentes griegos que mintieron, no tienen nada de que responder?

Parece ser que los únicos malos de la película son los ciudadanos griegos y, ya sea por interés personal, partidista, electoral o el que sea, la propuesta del primer ministro de convocar el referendum es pedir al pueblo que hable en un tema en el que hasta ahora sólo han hablado los mercados, los políticos de países que no son el suyo y de entidades de esas globales, para decirles a los griegos que van a pasar las próximas décadas a pan y agua y encima sin rechistar.

Que hablen pues los griegos y que decidan ellos si quieren dar un salto al vacío por sí solos o prefieren que otros les empujen, porque me temo que al final, será lo mismo una cosa que otra.