lunes, 28 de marzo de 2011

Se rien de nosotros

No podemos hacer más que indignarnos por la tomadura de pelo que los señores del Partido Popular realizan a los ciudadanos.

Es escandaloso la desvergüenza y el descaro con el que nos insultan tratándonos de ignorantes y de imbéciles. Cuando hace poco he oído la noticia de que el Señor Fabra y el Señor Camps han inaugurado en Castellón un aeropuerto para el que no existen licencias de vuelo me he indignado, pero cuando encima luego le oigo al Sr. Fabra decir con un morro impresionante y sin ningún pudor que "jamás tendremos los ciudadanos otra oportunidad de poder pasear por las pistas de aterrizaje y despegue de un aeropuerto como ahora en el de Castellón", mi indignación ha alcanzado unos niveles explosivos.

¿Cómo pueden decir semejantes cosas sin que se les caiga la cara de vergüenza?

¿Cómo se pueden permitir el llamarnos imbéciles en nuestra cara sin que nadie le agarre del pescuezo y le diga unas cuantas cosas bien dichas?

Y luego para colmo me entero de que no contentos con esto, la señora Barberá en Valencia ha inaugurado también una estación de tren en la que no pasan trenes.

De verdad si la gente sigue votando al PP el mes de mayo, es que somos un país de tontos sin remedio.

jueves, 20 de mayo de 2010

No te matan, solamente te mueren

Eso es lo que suele ocurrir en todos los ámbitos sociales cuando una persona válida se encuentra en un entorno de inútiles e ignorantes. La desgracia es que normalmente los inútiles e ignorantes suelen ser los que mandan y deciden, mientras que los válidos son los que deben obedecer.

Se puede aguantar algún tiempo así, se suele incluso aguantar algún tiempo más del que teóricamente se puede soportar, pero tarde o temprano llega el día en el que cansado de oír sandeces, cansado de escuchar tonterías de las más variopintas, y sobre todo cansado de ver cómo los inútiles e ignorantes encima se creen buenos y desprecian a los que de verdad lo son, llega el día en que intentas hacerte valer, y es justo ese momento en el que comienzas a firmar tu sentencia de muerte. A partir de ahí ya no sólo te aislarán, sino que intentarán pisarte, vejarte, anularte y poco a poco irte apuñalando hasta que sin que nadie sea responsable de matarte, tendrán el gran honor de “morirte”.

Así funciona en la política, así funciona en la empresa, en la cultura, en el arte, en la economía y en todos los sitios, porque el que es válido es porque sabe y tiene conocimientos, es decir, ha aprendido y para eso se requiere ser inteligente, y a la inteligencia la suele acompañar la prudencia, y a la prudencia le acompaña la falta de mala sangre y a esta le acompaña indefectiblemente la buena fe. Y todo este conjunto al final conduce a que te den las tortas por la izquierda, la derecha, por arriba y por abajo.

Y no tienes salida. Realmente una pena absoluta.

domingo, 2 de mayo de 2010

Superaremos la crisis... ¿y entonces qué?

Llegará un momento en que las cosas estén tan mal que no puedan empeorar más (esperemos que nuestro querido Murphy no se meta por medio), y a partir de ese momento, por pura lógica, debería comenzar a mejorar todo. Volverá la actividad a las empresas y los mercados, volverán a fluir los créditos desde los bancos (ahora parece ser que están ahorrando), volverán los consumos de los ciudadanos, y volverán a crecer las ventas de las empresas. En definitiva volverá la deseada felicidad y tranquilidad para muchos. Entonces será cuando nos demos cuenta de las barbaridades que se están cometiendo en la actualidad, y que están añadiendo más barbaridad a la que ya se cometió en años anteriores. Me explicaré.

En mi opinión un factor que ha influido en la actual situación de crisis y desconcierto ha sido la pobreza del profesionalismo en muchos puestos de trabajo, y especialmente en aquellos que, teniendo una responsabilidad de gestión y obtención de resultados para las empresas, se han dedicado más al pasilleo, a emplear su tiempo en “comidas de negocios”, en reuniones interminables, y sobre todo, en “ganar-mucho-dinero-lo-más-rápido-posible-trabajando-lo-menos-posible”. O sea forrarse pronto y lo que es más grave, a costa de los demás, a costa de los hombres y mujeres normales que no tienen la más remota idea de lo que éstos “tiburones de empresa” son capaces de hacer con tal de trepar.

Pues bien, rodeados por la crisis y la precariedad económica, las empresas se han visto ¿obligadas? a deshacerse de personal, adelgazando sus plantillas para reducir los costes. Pero hete aquí que, al menos hasta dónde yo conozco, el personal “adelgazado” ha sido y está siendo el que tiene experiencia y conocimientos, simplemente porque al parecer es más caro. Van quedando por tanto en los trabajos los más jóvenes e inexpertos. Y aquí está el quid de la cuestión. Cuando la cosa empiece a mejorar, ¿van a ser capaces las empresas de volver a la senda de los buenos resultados a base de becarios y gente sin experiencia o con poca experiencia?. El tiempo lo dirá.

lunes, 26 de abril de 2010

Elegir y eliminar

Hace tiempo que me pregunto las razones de esta curiosa metamorfosis que se ha producido en nuestra sociedad, y que ha supuesto pasar de la cultura de “elección” a la cultura de “eliminación”.

Considerando el asunto desde mi forma de entender la vida, hemos pasado de las cosas basadas en lo positivo a las basadas en lo negativo. Y digo esto porque según mis criterios y mi punto de vista, elegir es una manera positiva de actuar, mientras que eliminar constituye la forma negativa.

Ésta forma de actuar la estamos viendo ya a todos los niveles y cada día en más ámbitos de la vida. Y además, para echar más leña al fuego, aparecen cada día más concursos en la televisión basados en la lenta eliminación de los participantes.

Refiriéndonos al ámbito empresarial, he visto demasiadas veces como se toman decisiones y se emprenden acciones en base a la sucesiva eliminación de diferentes alternativas, hasta que sólo queda una. Lo que significa en una lógica deducción, que al final no se ha elegido la mejor, sino que se han ido eliminando alternativas hasta quedarse con la menos mala.

Consecuencia: la que queda finalmente no se podrá considerar nunca como la mejor solución ni la más adecuada, sino que simplemente se dirá: “es que no tenemos otra”. Y por tanto no generará entusiasmo ni implicación.

Lo he pensado muchas veces y la única explicación razonable que encuentro a que no se quiera elegir es ni más ni menos, el miedo a equivocarse. Y aquí en mi opinión surge el segundo gran error. La única forma de aprender y de saber abrir la mente a todas las posibilidades es con la equivocación. El que acierta a la primera y mantiene su forma de actuar, nunca se planteará si hay otras formas mejores de hacer las cosas. Pensará como aquellos que dicen: “si esto funciona bien, ¿para qué lo voy a cambiar?.

jueves, 25 de marzo de 2010

Encajar

Me llega el newsletter de éste mes de un importante grupo empresarial español dedicado a la selección, formación y consultoría en recursos humanos, y no he podido resistir la tentación de comentarlo.

Empiezo a leerlo y no puedo estar más de acuerdo en los argumentos con los que su presidente inicia el editorial, a saber, el aburrimiento y hartazgo que muchos tenemos de los “gurús” que parecen saberlo todo, pero que en mi opinión, nunca se mojan en nada.

Pero lo que me ha hecho esbozar una media sonrisa irónica es lo que dice a continuación, porque habla un hecho que, a pesar de que dice que es lo necesario en las empresas y lo demandado por importantes firmas de nuestro país que lanzan la Fundación Personas y Empresas, es un hecho que a mi personalmente se me expuso como argumento de mi cese hace dos años en un importante trabajo.

El hecho es sencillamente que según la consultora y las empresas que avalan la citada fundación, y cito textualmente sus palabras, “en la empresa de hoy debemos buscar personas con talento, no necesariamente personas que encajen en un puesto...esta es precisamente la definición del talento emprendedor: alguien que es capaz de trascender las fronteras organizativas y aportar valor añadido, esté donde esté, y haga lo que haga”.

http://www.grupoblc.net/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=11&Itemid=4)

Por supuesto estoy totalmente de acuerdo con el argumento porque es lo lógico y lo que tiene sentido común. Sin embargo, cuando hace dos años mi jefe me llamó a su despacho para decirme que me iba a la calle, me esgrimió dos argumentos que me dejaron atónito. La breve conversación fue más o menos como sigue:

- EL: Bueno, hemos decidido prescindir de ti porque en realidad queremos a alguien más junior que tu.

- YO: La verdad es que no lo entiendo porque mi departamento (yo era Director de Marketing y Comercial) es muy necesario, hay muchas cosas por hacer, y a pesar que llevo dos años sólo sin nadie que me ayude, he trabajado duro, lo he hecho bien y he conseguido muy buenos resultados como tú sabes…..

- EL: Si, así es…, pero bueno, realmente es que lo importante no es hacer el trabajo bien o no, lo importante es encajar…

Me quedé sin palabras y lógicamente ahí di por terminada la conversación. No me podía creer que me estuviera diciendo que si hubiera “encajado” (y yo sabía perfectamente a qué se refería, es decir, todo menos trabajo profesional y honrado), aunque hubiera sido un chapucero en mi trabajo, no me despedirían.

En fin, teniendo en cuenta que mi interlocutor había sido anteriormente una persona con un cargo demasiado importante en la administración pública en responsabilidades de empleo y que además es profesor universitario, mi indignación y estupefacción no tuvieron límite. No quise ni imaginar lo que enseñaría a sus alumnos y lo que haría en la administración.

Sin palabras…

sábado, 20 de marzo de 2010

Refranes

Hay un refrán que dice: "el saber no ocupa lugar".

Siempre he asumido el significado tradicional de éste refrán, es decir, el significado de que es bueno aprender y saber, cuanto más mejor, ya que es algo que te enriquece y que te hace crecer, pero no en volumen, sino en sabiduría, y la sabiduría no es medible en kilos, litros ni cosas por el estilo.

Aceptado como tal éste significado, que lógicamente no se puede poner en duda, he ido observando a lo largo de mis años de experiencia laboral, en diferentes trabajos, diferentes empresas de todo tipo y diferentes ciudades, que habría que añadir otro significado mucho más actual, más frecuente cada día en nuestra sociedad y desgraciadamente más triste y penoso. ¿Cuál es?. Intentaré explicarme.

Se supone que cuando somos jóvenes sabemos menos que los más mayores. También se supone que cuando eres alumno, sabes menos que tu profesor. Igualmente se da por hecho que cuando entras a trabajar en una empresa, los que encuentras como tus jefes saben más que tú. Todo esto significa que los mayores deben enseñar a los jóvenes, los profesores a los alumnos y los jefes a sus subordinados. Y aquí, en ésta última suposición es en la que me han chirriado los significados en varias ocasiones.

Siempre he tenido la esperanza de encontrar un jefe del que aprender, y siempre me he encontrado (salvo alguna agradable excepción), con jefes que no sólo no me enseñaban, sino que sabían menos que yo y además les molestaba que yo supiera. Conclusión: me convertía indefectiblemente en un ser molesto al que había que fulminarse. Y así ha ocurrido en varias ocasiones.

Por tanto y dada mi experiencia puedo afirmar que el significado de "el saber no ocupa lugar" se refiere a que hay muchos lugares en las empresas y en puestos importantes, que están ocupados por el "no saber", osea, gente que ni sabe, ni quiere que los demás sepan. Y así nos va.

viernes, 12 de marzo de 2010

Memoria y recuerdo solidario

Ayer fué 11 de marzo, una fecha especial para todos y para los madrileños en especial. Como cada año en ese día me vinieron a la memoria muchas cosas.

En primer lugar los inicios del día a eso de las 8 de la mañana cuando, oyendo la radio como cada mañana mientras me duchaba y vestía para salir a trabajar, empecé a escuchar a Iñaki Gabilondo adelantar las confusas noticias que se empezaban a producir.

Era difícil concretar nada porque había mucha confusión, pero desde luego lo que no nos podíamos imaginar nadie era la magnitud de lo que ocurrió.
Poco a poco y con el alma encogida, íbamos conociendo detalles, alcance del atentado, personas afectadas y a cada nuevo dato el estupor y la indignación crecía paralela a la rabia y la impotencia. Era imposible de asimilar y comprender para una mente normal, que alguien pudiera haber realizado un acto de tamaño salvajismo.

Madrid y los madrileños dimos una lección de solidaridad y generosidad para con las víctimas. Aquél día Madrid sangró y Madrid lloró. Quedó marcado para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.

Tampoco he podido comprender luego como algunas personas y algunos medios han sido capaces de utilizar un drama como este, para sus intereses particulares. Estas personas no tiene ningún calificativo humano, más bien habría que buscar algún calificativo animal.