Estoy ya muy cansado, harto, indignado y asqueado de ver lo que ocurre en las empresas de éste país una vez tras otra. Muy harto y muy asqueado.
Estoy hasta las narices de escuchar a políticos, empresarios, banqueros y toda la fauna de este país que en general no da un palo al agua, decir continuamente que las empresas españolas no son competitivas, que los trabajadores en nuestro país no trabajan lo suficiente, que ganan más de lo que se merecen y que viven por encima de sus posibilidades y lo único que les gusta es "rascarse la barriga".
Yo he trabajado en unas cuantas empresas e incluso he dirigido alguna, y siempre he tenido compañeros y empleados que han dado el callo como el que más, que se han implicado, que han regalado horas a las empresas, que han sacrificado muchas veces su vida personal y su ocio para sacar algún trabajo adelante. Siempre he visto gente comprometida, gente que sabe lo que es ganar el pan con el sudor de la frente y que sabe lo que supone tener un trabajo, y hoy día aún con más razón que nunca. Siempre he visto a la gente responder cuando ha sido necesario e incluso cuando no lo ha sido. Está claro que también me he tropezado alguna vez con algún "jeta" que prefería ser de los que se ganaban el pan con "el sudor del de enfrente", pero afortunadamente siempre han sido excepción y elementos aislados.
Por eso me cabreo tanto cuando oigo lo de los trabajadores y la competitividad.
No señores, lo que pasa en las empresas españolas es que por cada trabajador que se deja los cuernos, siempre hay algún directivo que vive del cuento y encima se lleva la pasta. Lo estamos viendo todos los días y por eso las empresas van como van, porque hay mucha gente en ellas que "no produce" sino que simplemente se dedican a pintar la mona y llevarse una pasta por ello.
Y la prueba la vemos cada día con nombramientos en las empresas de "asesores externos", "consejeros extraordinarios", "consultores que no saben de qué va la cosa" y un largo etcétera. Y las pruebas son: Urdangarín en Telefónica, Rato en Telefónica, Aznar en Endesa o donde sea, Güemes en no sé que empresa sanitaria, Acebes en Iberdrola o donde sea, etc, etc, etc. Hasta a Belén Esteban la acaban de fichar como "Directora de Ahorro y Relaciones Públicas" o algo similar en una empresa de telefonía móvil. Y todos ellos llevándose una pasta por "tocarse las bolas".
Y por cada uno de estos "cerebros" que fichan y "no producen" despiden a unos cuantos trabajadores de los que "sí producen".
¿Creen ustedes que de esta forma vamos a conseguir alguna vez salir adelante?
sábado, 12 de enero de 2013
sábado, 15 de diciembre de 2012
Él solo pasaba por allí
“Aprobamos las cuentas de Bankia rápido para quitárnoslas de encima”.
El vicepresidente de la CEOE, Arturo
Fernández, cree que los consejeros no tenían que revisar los números de la
entidad si el auditor ya les había dado el visto bueno
El vicepresidente primero de CEOE,
Arturo Fernández que hoy declaró como imputado en el caso Bankia, dijo que los
"ex consejeros" que como él, aprobaron las cuentas reformuladas del
grupo que arrojaban pérdidas millonarias, lo hicieron para quitarse "esto de
encima de la forma más rápida posible". Fernández ha afirmado además que
"si Deloitte dice que están bien las cuentas, no voy a leerlas", han
informado fuentes jurídicas.
Fernández ha explicado que en los
consejos de administración no se analizaron en profundidad las cuentas y que
cuando tuvieron que rehacerlas el tema se abordó de "una forma muy
escueta".
Este hombre, segundo en importancia
de los empresarios españoles ha dicho estas cosas, por mucho que a los
ciudadanos normales y corrientes nos puedan parecer increíbles.
Este hombre que, por ese
"meticuloso, profesional y responsable" trabajo de consejero de
Bankia cobraba "solamente" 154.000 euros, no es otra cosa que un
redomado sinvergüenza.
Este hombre es de los que se hartan
de decir que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", que
para salir de la crisis es "necesario trabajar más y ganar menos",
dice también que "los trabajadores españoles tienen que ser más
competitivos y más profesionales", y dice otras muchas cosas más, sin el
más mínimo pudor, sin la más mínima vergüenza y sin el más mínimo sentimiento
de solidaridad humana.
Este hombre es un indecente y
desgraciadamente hay muchos como él en nuestro país, ése es el gran problema
que tenemos, la cantidad de impresentables como él que se están llevando un
pastón por no hacer nada, por arruinar cuanto tocan, mientras dicen a voz en
grito que hay que rebajar salarios, que hay que abaratar despidos y que tenemos
que apretarnos el cinturón, que ya no es ni siquiera cinturón, es pura miseria.
Este hombre y todos los que son como
el se están riendo de nosotros, nos están llamando gilipollas a la cara y nos
están despreciando como si fuéramos pobres infelices que no debemos hacer otra
cosa que esperar los mendrugos de pan que ellos quieran tiranos como a los
perros. Este hombre y los que son como él, son los que nos están arruinando el
país y la vida por unas cuantas generaciones.
Y el día que alguien no pueda
aguantar más y en lugar de suicidarse como los desahuciados, le dé por salir a
la calle a "cortar cojones", todos estos se lo habrán ganado a pulso.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Estoy cabreado
Sí muy cabreado y me
sobran razones y motivos.
Estoy cabreado porque los
proyectos que tenía y en los que había puesto trabajo, ilusión y horas, se han
ido a pique. Te machacas la cabeza pensando qué cosas pueden interesar, qué
cosas pueden ser buenas para la sociedad, qué cosas pueden tener éxito tanto a
nivel de repercusión social como a nivel económico, después te pasas horas,
días y semanas buscando información, analizando documentos, sopesando pros y
contras y finalmente escribes un documento con todos los datos necesarios, las
justificaciones, los análisis, las posibilidades y , cómo no, los números para
demostrar su viabilidad y rentabilidad.
Al final contento y ufano
empiezas a pensar a quién se lo puedes presentar para convertirlo en realidad.
Eliges y vas a por ello. Consigues contactar, consigues que te reciban,
consigues que te hagan caso y finalmente consigues que empiecen a brillar ojos
y a aparecer muecas de sonrisa, y te dices para tus adentros, ¡ha gustado!, sí
ha gustado y mucho y además le están viendo ya los simbolitos del dólar que se
reflejan en sus ojos. La cosa va bien.
Te vas contento, tu
trabajo ha gustado, tu proyecto ha resultado interesante, lo has observado en
las caras y en las reacciones, y te vas convencido de que en breve te llamarán
para empezar a poner en marcha el asunto. Alegría interna y externa, en estos
tiempos tan jodidos, conseguir que algo guste e interese es una misión casi
sobrehumana. Misión cumplida te dices.
Y así no con uno, sino
con unos cuantos y con las mismas reacciones y conclusiones.
Pasa un día, dos, una
semana y te dices: “bueno ya me dijeron que lo tenían que ver en no-sé-qué-comité,
pero que estuviera tranquilo que esto seguro que iba para adelante”. Te dices
que claro también hay otros asuntos que deben tratar y lo tuyo quizás no esté
en primera línea. Tranquilo pues, hace falta un poco de tiempo.
Pasan dos semanas, tres y
pasa el primer mes completo sin noticias. Te empiezas a preocupar y llamas para
informarte. Te dicen que tranquilo, que “no-sé-quién-que-manda-mucho” ha estado
de viaje, o de reuniones, o de negociaciones con no sé quién, y que aún no han
podido ver lo tuyo. Te lo crees porque te lo dicen, pero sin creértelo
demasiado porque te empieza a oler a chamusquina.
Mes y medio, dos meses,
tres meses y vuelves a llamar. Te dicen que ya están a punto de analizarlo en
el comité y que en la “próxima semana”, como casi siempre, te darán una
respuesta.
Bueno te dices, después
de tres meses, una semana más no va a ningún lado. Pero como suele ser
habitual, tampoco es una semana, sino dos, tres o incluso cuatro, y finalmente
ya desesperado, recibes un mail en el que más o menos te dicen: “de verdad que
tu proyecto es interesantísimo, pero “no-sé-quién-que-manda-y-decide-mucho” ha
dicho que ahora no es el momento, porque están las cosas muy mal”. Y así una
vez tras otra.
Y mientras tanto ves a
los “empresarios ejemplares” que mandaban en la CEOE hundiendo empresas,
blanqueando dinero, defraudando y llevándose la pasta fuera de España. A los
políticos cargándose la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones y
todo aquello sobre lo que ponen los ojos o las manos. A los aduladores y
compadres de los políticos ocupando puestos y cargos en la administración por
su “cara bonita” o por ser amiguetes del alma de alguno de ellos. A la
corrupción que crece y crece sin parar. A los bancos robándonos el dinero para
llevárselo, y pidiendo luego que les demos dinero para salvarles.
Y digo yo, ¿cómo narices
no voy a estar cabreado, cuando he tirado mi esfuerzo y mi tiempo, además de mi
trabajo y mi dinero, mientras otros nos chulean cada día un poco más?
viernes, 30 de noviembre de 2012
Este mundo no es para mi
No sé muy bien si me pueden más las ganas de empezar a hacer burradas o las ganas de no hacer nada. Por una parte me hierve la sangre y por otra me hunde la desilusión, la decepción y la impotencia. A ratos saldría a la calle y me liaría a mamporros con todo lo que pillara, a ratos me vence una tremenda desgana y se me van las fuerzas y las ganas de luchar. Es una situación terrible y tremendamente destructiva para cualquiera, es una situación que, gracias a que aún mantengo la cabeza sobre los hombros y las neuronas a un razonable nivel de inteligencia, evita que comience a hacer locuras de las que luego seguro me arrepentiría.
Es difícil saber como, al menos yo e imagino que como yo muchísima gente más, cientos de miles o millones, podemos aguantar cada día que nos mientan, que nos desprecien, que se rían de nosotros en la cara, que nos tomen por seres menores, sin que empiecen a ocurrir cosas que nos lleven más tarde a una catástrofe final. Estamos demostrando una paciencia tan infinita que los gobernantes, los empresarios y directivos corruptos, los políticos ineficaces e ignorantes, los ricos que se llevan su dinero y en general toda esa tropa de despreciables personas que manejan todos los hilos, no se dan cuenta que ya estamos al límite y que cuando en algún momento ocurra algo que no debería ocurrir, se llevarán las manos a la cabeza preguntándose cómo ha podido ocurrir.
Yo soy una persona con formación, muy buena formación diría yo, y sin pretender ser vanidoso me atrevería a decir que por encima de la media. También soy una persona con una amplia experiencia profesional, directivo durante muchos años y que, por no haberme vendido ni haberme corrompido, las cosas no me van bien, más bien diría que bastante mal. He sido honrado y lo estoy sufriendo. Pero no quería hablar de mi.
Lo que quiero decir es que también soy una persona que tiene un hijo, un hijo con una excelente formación, y que con veintisiete años, no ha podido encontrar una oportunidad de trabajo en nuestro país, y que por tanto, se ha tenido que ir fuera de España a trabajar. Aún no sé lo que ocurrirá en el futuro, pero mi intuición me dice que es difícil que vuelva a España. Y lo que quiero decir es que mi hijo no se ha ido por "espíritu aventurero", se ha ido sencillamente porque quería trabajar, quería tener la oportunidad de iniciar su vida profesional y aquí ninguna puerta se le abría. Él no se hubiera ido, pero le han obligado, prácticamente podría decir que le han echado del país. Por eso mi indignación se eleva a niveles insoportables cuando oigo decir a la señora Secretaria de Inmigración, doña Marina del Corral que los "jóvenes se van por espíritu aventurero". No puedo soportar tanto desprecio y tanta prepotencia, tanta chulería y tanta ignorancia. No puedo soportar que nos digan día tras día que somos los culpables y responsables de algo que solamente los políticos, los banqueros, los especuladores y toda la tropa de corruptos que forman ese mundo, han generado y siguen manteniendo.
No señora, quizás sus hijos y los hijos de sus amigos y círculos corruptos de poder sean los que se vayan unos meses al extranjero a vivir alguna aventura, pero nuestros hijos o al menos el mío, se han ido porque ustedes les han echado, porque ustedes les han cerrado todas las puertas obligandoles a emigrar, y porque los que no tenemos ninguna "agarradera" con los círculos de poder, no tenemos la menor posibilidad de conseguir un trabajo para nuestros hijos o para nosotros mismos.
No continúen insultándonos de esta forma, porque llegará un día que no podamos soportarlo más y se arrepentirán.
Es difícil saber como, al menos yo e imagino que como yo muchísima gente más, cientos de miles o millones, podemos aguantar cada día que nos mientan, que nos desprecien, que se rían de nosotros en la cara, que nos tomen por seres menores, sin que empiecen a ocurrir cosas que nos lleven más tarde a una catástrofe final. Estamos demostrando una paciencia tan infinita que los gobernantes, los empresarios y directivos corruptos, los políticos ineficaces e ignorantes, los ricos que se llevan su dinero y en general toda esa tropa de despreciables personas que manejan todos los hilos, no se dan cuenta que ya estamos al límite y que cuando en algún momento ocurra algo que no debería ocurrir, se llevarán las manos a la cabeza preguntándose cómo ha podido ocurrir.
Yo soy una persona con formación, muy buena formación diría yo, y sin pretender ser vanidoso me atrevería a decir que por encima de la media. También soy una persona con una amplia experiencia profesional, directivo durante muchos años y que, por no haberme vendido ni haberme corrompido, las cosas no me van bien, más bien diría que bastante mal. He sido honrado y lo estoy sufriendo. Pero no quería hablar de mi.
Lo que quiero decir es que también soy una persona que tiene un hijo, un hijo con una excelente formación, y que con veintisiete años, no ha podido encontrar una oportunidad de trabajo en nuestro país, y que por tanto, se ha tenido que ir fuera de España a trabajar. Aún no sé lo que ocurrirá en el futuro, pero mi intuición me dice que es difícil que vuelva a España. Y lo que quiero decir es que mi hijo no se ha ido por "espíritu aventurero", se ha ido sencillamente porque quería trabajar, quería tener la oportunidad de iniciar su vida profesional y aquí ninguna puerta se le abría. Él no se hubiera ido, pero le han obligado, prácticamente podría decir que le han echado del país. Por eso mi indignación se eleva a niveles insoportables cuando oigo decir a la señora Secretaria de Inmigración, doña Marina del Corral que los "jóvenes se van por espíritu aventurero". No puedo soportar tanto desprecio y tanta prepotencia, tanta chulería y tanta ignorancia. No puedo soportar que nos digan día tras día que somos los culpables y responsables de algo que solamente los políticos, los banqueros, los especuladores y toda la tropa de corruptos que forman ese mundo, han generado y siguen manteniendo.
No señora, quizás sus hijos y los hijos de sus amigos y círculos corruptos de poder sean los que se vayan unos meses al extranjero a vivir alguna aventura, pero nuestros hijos o al menos el mío, se han ido porque ustedes les han echado, porque ustedes les han cerrado todas las puertas obligandoles a emigrar, y porque los que no tenemos ninguna "agarradera" con los círculos de poder, no tenemos la menor posibilidad de conseguir un trabajo para nuestros hijos o para nosotros mismos.
No continúen insultándonos de esta forma, porque llegará un día que no podamos soportarlo más y se arrepentirán.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Esos puestos de trabajo añorados
Me apetece escribir pero
no sé de qué, mejor dicho no es que no lo sepa, es que hay tantas cosas sobre
las que escribir que es difícil elegir un tema, y más que nada porque ninguno
de los temas sería alegre u optimista, todo lo contrario, no hay más que
desgracias alrededor, tragedias, miserias de personas amigas o no, conocidas o
no, que cada día te tocan la sensibilidad y te arrebatan el poco optimismo que
uno pueda tener. Y todo eso sin contar con las tragedias y miserias de uno
mismo, que tampoco son nada despreciables.
Hoy hablaba con alguien
acerca del paro, de los trabajos y de cómo la gente accede a ellos, o mejor
dicho accedía, porque no creo que hoy día haya muchas personas que tengan la
fortuna de acceder a trabajos, más bien son muchas, cada día más las personas que
acceden al INEM, esa gran “contratadora” que tiene al 25% de la población
activa de nuestro país en su nómina, aunque le pasa lo mismo que a muchas
empresas, es decir, que no paga a todos sus “contratados”, sólo a una parte de
ellos. El resto figuran, están en las listas, pero sin cobrar.
Pues como decía, hablaba
con esta persona y comentábamos lo que se dice cada día por parte de esos que
se llaman “gurús” y “expertos” - por cierto que cada día hay más expertos en
casi todo y por tanto más ignorantes de casi todo – sobre que hay que saber
hacer un curriculum, sobre que hay que estar bien formado, sobre que hay que
preparar una entrevista, y en general sobre todas esas cosas que aconsejan para
encontrar, dicen ellos, un trabajo o para asegurarse, siguen diciendo ellos, el
éxito en una entrevista de trabajo. Me decía incluso que él hace muchos años había sido instructor en eso de preparar curriculums y que al final por una experiencia de alguien cercano
a él, constató que toda aquella parafernalia formal de cartas, curriculums, etc, etc, no valía para nada. Al final me comentó: mira, la realidad es que ni curriculums maravillosamente
redactados y expuestos, ni cartas maravillosamente pensadas y convincentes, ni
entrevistas sesudamente preparadas y estudiadas, aquí lo único que te puede
proporcionar un trabajo es que alguien te conozca y te recomiende o mejor aún,
te contrate directamente.
Y yo le he dado la razón,
porque pienso lo mismo. Aquí no vale tener un excelente curriculum, no vale
tener una sobresaliente formación y una exitosa experiencia profesional, aquí
lo único que vale es que alguien que conozcas y te conozca te abra una puerta
para tener un trabajo. No sé si existirán estadísticas acerca de trabajos
cubiertos mediante selección de curriculums obtenidos por anuncios y trabajos
cubiertos porque alguien te ha abierto una puerta, pero en mi opinión, por cada
puesto cubierto por selección de curriculums, debe haber unos 10 cubiertos porque
un conocido o amigo te ha abierto una puerta.
Las cosas son así, no
valen experiencias, ni formaciones, ni profesionalidad, sólo vale tener una
buena agenda, pero no solo de amigos, sino de amigos o personas que tengan
influencia y poder, que además a ser posible te deban algo o a las que puedas
reclamar una ayuda por favores que en algún momento les hayas prestado. Y así
nos va.
jueves, 22 de noviembre de 2012
De verdades y transparencias
Decían nuestros gobernantes actuales cuando eran oposición, que el gobierno socialista mentía a diario sobre todo lo que hacían y decían, e incluso sobre todo lo que pensaban. Así se pasaron unos cuantos años siendo oposición y con una campaña brutal y machacona de calentamiento de cabezas y exaltación de ánimos de los ciudadanos. Decían que ellos estaban ahí precisamente para decir la verdad y denunciar la mentira. Y daba igual lo que ocurriera o dónde ocurriera. Si las cosas eran a nivel del estado, la culpa la tenían los socialistas gobernantes que mentían, si las cosas eran de una autonomía donde gobernaban también socialistas, la culpa seguía siendo de estos que también mentían. Si eran cosas que ocurrían en autonomías gobernadas por partidos nacionalistas o regionalistas, la culpa seguía siendo de los socialistas que los tenían comprados, y finalmente si los temas eran de autonomías en las que gobernaban los populares, la culpa era de quien denunciaba esos temas que habían sido incitados por los mentirosos socialistas. En fin que ellos eran los valedores de la verdad absoluta.
En la campaña electoral el sr. Rajoy volvió a insistir en todas las mentiras de los socialistas y en que ellos decían la verdad, que nunca mentían y que no se podía engañar a la gente continuamente. Y así ganaron las elecciones, la gente se creyó que decían la verdad y que no iban a mentir. Nadie pensó entonces que ya estaba mintiendo antes de ganar las elecciones, y fue llegar al gobierno y no decir ya ni una sola verdad, manteniendo para ello la idea de que se habían encontrado con cosas que no se sabían (¿quién se lo cree?), y por otra parte diciendo que lo que hacen es lo único que se puede hacer, a pesar de que suponga hacer todo lo contrario de lo que hablaban en su programa electoral.
Y al final nos encontramos con que no dicen ni una sola verdad, y lo más preocupante es que aún hay muchísima gente que les sigue creyendo. Y yo me pregunto, ¿qué le hace falta a la gente que aún les cree para darse cuenta de cómo se están riendo de nosotros?.... tristemente quizás nada ya que son personas que tienen como dogma de fe que los populares nunca mienten, igual que la creencia en la infalibilidad del Papa o en la virginidad de María.
Cualquier aspecto de nuestra vida que miremos, está mucho peor que cuando los populares llegaron al gobierno, cualquiera, y aún así hay mucha gente que aún les apoya. Nos han quitado educación, sanidad, investigación, dependencia, nos van a cobrar casi por respirar o simplemente por existir, pero da igual. Hemos vivido corrupciones en Baleares, en Madrid, la Gurtel, les dan miles de millones a los bancos y les quitan subvenciones a los parados, nos engañan con el decreto ley de desahucios, y nada de nada. Hemos sufrido excesos policiales, hemos vivido el Madrid Arena y la alcaldesa Botella sigue ahí, creando comisiones en las que veta la comparecencia de ciertas personas. Los populares han conseguido en el Senado sacar una ley para que Rato no tenga que dar explicaciones en la asamblea de Caja Madrid, y ahí siguen tan campantes.
Está visto que los populares no saben en qué consiste la palabra "verdad" y que la transparencia o "transparencias" las deben disfrutar ellos solos en privado y en la intimidad. Una pena.
En la campaña electoral el sr. Rajoy volvió a insistir en todas las mentiras de los socialistas y en que ellos decían la verdad, que nunca mentían y que no se podía engañar a la gente continuamente. Y así ganaron las elecciones, la gente se creyó que decían la verdad y que no iban a mentir. Nadie pensó entonces que ya estaba mintiendo antes de ganar las elecciones, y fue llegar al gobierno y no decir ya ni una sola verdad, manteniendo para ello la idea de que se habían encontrado con cosas que no se sabían (¿quién se lo cree?), y por otra parte diciendo que lo que hacen es lo único que se puede hacer, a pesar de que suponga hacer todo lo contrario de lo que hablaban en su programa electoral.
Y al final nos encontramos con que no dicen ni una sola verdad, y lo más preocupante es que aún hay muchísima gente que les sigue creyendo. Y yo me pregunto, ¿qué le hace falta a la gente que aún les cree para darse cuenta de cómo se están riendo de nosotros?.... tristemente quizás nada ya que son personas que tienen como dogma de fe que los populares nunca mienten, igual que la creencia en la infalibilidad del Papa o en la virginidad de María.
Cualquier aspecto de nuestra vida que miremos, está mucho peor que cuando los populares llegaron al gobierno, cualquiera, y aún así hay mucha gente que aún les apoya. Nos han quitado educación, sanidad, investigación, dependencia, nos van a cobrar casi por respirar o simplemente por existir, pero da igual. Hemos vivido corrupciones en Baleares, en Madrid, la Gurtel, les dan miles de millones a los bancos y les quitan subvenciones a los parados, nos engañan con el decreto ley de desahucios, y nada de nada. Hemos sufrido excesos policiales, hemos vivido el Madrid Arena y la alcaldesa Botella sigue ahí, creando comisiones en las que veta la comparecencia de ciertas personas. Los populares han conseguido en el Senado sacar una ley para que Rato no tenga que dar explicaciones en la asamblea de Caja Madrid, y ahí siguen tan campantes.
Está visto que los populares no saben en qué consiste la palabra "verdad" y que la transparencia o "transparencias" las deben disfrutar ellos solos en privado y en la intimidad. Una pena.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Gestores y trabajadores
Uno se pregunta desde hace mucho tiempo cual es el verdadero problema de que la economía española vaya mal, de que nuestras empresas no sean competitivas con las de los países extranjeros, de que nos estemos empobreciendo a velocidades espeluznantes y de que nuestro futuro como personas, como trabajadores y como ciudadanos, esté en estos momentos más cerca de la pobreza y la caridad que de la prosperidad y el bienestar.
En los últimos años y sobre todo en los últimos meses, no hay prácticamente un día sin que nos enteremos de que unas empresas realizan ERE's de cientos de trabajadores, otras despiden a decenas de trabajadores, otras les disminuyen los sueldos o se los congelan a perpetuidad, y siempre por la misma causa y con los mismos resultados, la primera la entrada en pérdidas, la disminución de las cifras de negocio, y los resultados los de siempre, que los que sufren las consecuencias son los trabajadores. Y siempre con la misma cantinela, que si no somos competitivos, que si somos vagos y nos tocamos la barriga en el trabajo, que si no queremos trabajar, y así hasta el infinito.
Y uno que ha sido gestor, que ha dirigido empresas, que ha gestionado recursos y que ha tenido responsabilidad sobre muchos trabajadores y sobre cuentas de resultados, se lleva las manos a la cabeza con lo que está ocurriendo. Y lo que está ocurriendo es muy sencillo, los problemas de las empresas, de la economía y del país no vienen de lo malos que son los trabajadores, ni mucho menos, la causa es lo realmente malos que son los gestores que tenemos. En España no hay un problema de recursos ni de fuerza laboral, hay un gran problema de gestión y de gestores.
Porque los gestores, si analizamos los últimos tiempos, se han dedicado fundamentalmente a ponerse sueldos y bonus millonarios, a dedicar el 90% de su tiempo a asistir a charlas, conferencias, foros y demás eventos alejados de sus lugares de trabajo, a dejarse ver en lugares concurridos, a intentar que sus nombres estén permanentemente en los medios y en boca de todos, y en una mínima parte a enterarse de qué es lo que está pasando realmente en la empresa o institución que les paga el generoso salario.
Porque díganme, ¿cómo es posible que un presidente, consejero delegado o director general de una empresa, que además está en los consejos de otras cinco, y además está cada día dando una conferencia en alguna institución o asistiendo a algún foro, pueda ser capaz de gestionar algo?. Eso sí, siempre tiene tiempo para cobrar salario y bonus y para firmar el despido de trabajadores y los ERE's.
En muchas, muchísimas empresas, los trabajadores están huérfanos de dirección, y cuando vienen mal dadas encima les echan a la calle. La mayor parte de la culpa de la marcha de la economía y las empresas, la tienen esos gestores que se llevan millonadas de las empresas en las que figuran con un puesto directivo, pero por la que no aparecen ni para firmar la nómina. A ellos es a los que habría que echar a la calle.
En los últimos años y sobre todo en los últimos meses, no hay prácticamente un día sin que nos enteremos de que unas empresas realizan ERE's de cientos de trabajadores, otras despiden a decenas de trabajadores, otras les disminuyen los sueldos o se los congelan a perpetuidad, y siempre por la misma causa y con los mismos resultados, la primera la entrada en pérdidas, la disminución de las cifras de negocio, y los resultados los de siempre, que los que sufren las consecuencias son los trabajadores. Y siempre con la misma cantinela, que si no somos competitivos, que si somos vagos y nos tocamos la barriga en el trabajo, que si no queremos trabajar, y así hasta el infinito.
Y uno que ha sido gestor, que ha dirigido empresas, que ha gestionado recursos y que ha tenido responsabilidad sobre muchos trabajadores y sobre cuentas de resultados, se lleva las manos a la cabeza con lo que está ocurriendo. Y lo que está ocurriendo es muy sencillo, los problemas de las empresas, de la economía y del país no vienen de lo malos que son los trabajadores, ni mucho menos, la causa es lo realmente malos que son los gestores que tenemos. En España no hay un problema de recursos ni de fuerza laboral, hay un gran problema de gestión y de gestores.
Porque los gestores, si analizamos los últimos tiempos, se han dedicado fundamentalmente a ponerse sueldos y bonus millonarios, a dedicar el 90% de su tiempo a asistir a charlas, conferencias, foros y demás eventos alejados de sus lugares de trabajo, a dejarse ver en lugares concurridos, a intentar que sus nombres estén permanentemente en los medios y en boca de todos, y en una mínima parte a enterarse de qué es lo que está pasando realmente en la empresa o institución que les paga el generoso salario.
Porque díganme, ¿cómo es posible que un presidente, consejero delegado o director general de una empresa, que además está en los consejos de otras cinco, y además está cada día dando una conferencia en alguna institución o asistiendo a algún foro, pueda ser capaz de gestionar algo?. Eso sí, siempre tiene tiempo para cobrar salario y bonus y para firmar el despido de trabajadores y los ERE's.
En muchas, muchísimas empresas, los trabajadores están huérfanos de dirección, y cuando vienen mal dadas encima les echan a la calle. La mayor parte de la culpa de la marcha de la economía y las empresas, la tienen esos gestores que se llevan millonadas de las empresas en las que figuran con un puesto directivo, pero por la que no aparecen ni para firmar la nómina. A ellos es a los que habría que echar a la calle.
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