domingo, 28 de agosto de 2022

¿Aumentó tu ego?, ¿Te sentiste más machote? ¿Te divertiste mucho?

 Esto es lo que me gustaría preguntarle al salvaje descerebrado que puso fin a la vida de nuestra gata “Bichin”.

A mi lo que me gustaría decirle es que es un cobarde y un descerebrado, porque solo se puede ser así para darle una patada a un animal de 3 kilos de peso, de forma que la revientes por dentro. Así estaba la gata, reventada por dentro.

Era una gata muy sociable, se acercaba a todo el mundo sin miedo, y sin miedo se dejaba acariciar y coger en brazos, y ése fue su fallo, dejarse coger por alguien que acabó con ella. Recorría las casas de todos los vecinos, todos la querían y nos preguntaban por ella cuando no la veían en un par de días. Recorría los alrededores de nuestra casa sin problemas, ya que todos la conocían, y cuando la salíamos a buscar por las noches, más de una vez al llamarla, se oía alguna voz que nos decía, “está aquí con nosotros, os la mandamos”, y aparecía por entre los setos para volver a casa. Gracias a ella, hemos conocido vecinos que de otra forma, igual no habríamos conocido.

La encontró Merche en la calle y la gata la llamó maullando. Merche se aseguró que no era de nadie, preguntando a todos los vecinos de los alrededores. No queríamos quedarnos con una gata de alguien, ya que se veía claramente que estaba cuidada, pero por lo que fuere, la habían abandonado, y ella se acercó a Merche y ya no se quiso ir. Sabemos también lo que es que te desaparezca un gato, nos pasó hace años.

Un cobarde acabó con ella, porque no sólo la golpeó, sino que también la quito el collar que llevaba con su nombre y nuestros teléfonos, por si se perdía. Más de una vez nos había llamado porque la habían encontrado junto a nuestro edificio. Cobarde por golpear hasta reventar a un ser vivo de 3 kilos, y cobarde por quitarle el collar, no sé si para llevárselo como trofeo, o por si alguien encontraba a la gata, para que pensara que era callejera. Muy, muy cobarde.

La gata, imagino que después de volver en si tras el golpe, pudo llegar a casa, se tumbó en el sofá y no se movió en un día entero, ni comía ni bebía. No sabíamos que le pasaba ya que no tenía ninguna marca ni herida por fuera, y pensamos que alguien la habría asustado mucho porque tenía la pobre una carita como de haber visto al diablo.

Al segundo día de no comer, la llevamos al veterinario, la hizo un reconocimiento y solo vio que respiraba con agitación, no tenía marcas de atropello, ni heridas, y la metió para hacerla radiografías y ahí lo vio.  Tenía el diafragma roto por dos sitios, y todo el estómago, hígado e intestinos desplazados a la cavidad torácica, donde tenía un pulmón arrugado como una pasa, y el otro pulmón a medio gas, cuando la abrió para operarla, vio que no tenía solución. Nos dijo que la habían golpeado y reventado por dentro.

¿Cómo te sientes cobarde?. Me gustaría tanto saber quién ha sido y …, en fin, nada, porque nada nos va a devolver a Bichin. Estamos todos muy tristes, y la que más, nuestra otra gata “Soña”, que sabemos que nota su ausencia.

jueves, 22 de febrero de 2018

El principio y los principios

Muchas veces en la vida no se sabe muy bien como comienzan las historias personales, cuál es el punto crucial en el que de una forma u otra se encuentra uno en el inicio de un camino que generalmente suele marcar el resto de su vida.

Existen  múltiples ejemplos de personas que tenían muy claro cuáles iban a ser los pasos a dar, cuándo los iban a dar, de qué forma y qué cosas deberían pasar en cada momento. De éstas las hay que consiguen que su vida transcurra de una forma algo aproximada a lo que tenían planeado, aunque en general la mayoría entra en esa gran bolsa de gente en las que su vida se transforma en una existencia cuyo principal y generalmente único parecido a lo que pensaban consiste en que su nombre sigue siendo el mismo que en el inicio.

Existen por otra parte personas que se van adaptando a los vientos que van soplando a su alrededor con una capacidad camaleónica, y que van adaptando sus ambiciones a las condiciones reinantes del entorno, a la par que se van convenciendo a sí mismos de que su trayectoria se va desarrollando conforme a lo que tenían pensado en sus inicios.

Como idea general podemos afirmar que en la mayoría de los casos, en el principio de las personas suele haber “principios”. Raro es el ser que desde temprana edad pueda carecer de principios, como raro es igualmente el ser que llega al ocaso de su existencia manteniendo esos mismos principios. En general los principios, de la misma forma que la vida en sí misma, van variando a lo largo de los años y se van transformando en los principios de cada uno. Así los “principios generalmente aceptados” como podríamos denominarles caso de que estuviéramos hablando de la contabilidad y la auditoría contable, se van transformando, como también ocurre muchas veces en las finanzas, en “los principios de cada uno” que deben ser aceptados por los demás. De ésta forma los elementos de la conducta humana se convierten en un galimatías en el que podemos decir que “generalmente nadie está de acuerdo con nadie”.

Los principios que podríamos denominar “humanos” que engloban todos aquellos que tienen que ver con la vida básica de las gentes, es decir, solidaridad, comprensión, ayuda al prójimo, convivencia pacífica y que componen la parte inmaterial e intangible de la naturaleza humana, van desapareciendo de una manera directamente proporcional a la aparición de los principios tangibles y materiales con los que la evolución de la sociedad nos va ornamentando a cada uno de nosotros. Estos principios cuyos exponentes fundamentales son el dinero, el poder y la gloria terrenal, van asediándonos y cercándonos dondequiera que se desenvuelva nuestra existencia, y excepto aquellas personas cuyos principios humanos están muy asentados, bien por su forma de ser, por su educación o por un aprendizaje basado en un buen grado de inteligencia, el resto se ve finalmente vencido y en general su grado de elevación a éstos principios suele estar directamente relacionado con su grado de cinismo, hipocresía, egoísmo, agravados en algunos por una elevada ignorancia y carestía de inteligencia.


A mí me enseñaron desde que tengo uso de razón, algunos principios básicos de la vida que, con el pasar de los años, vas moldeando y adaptando a tu mundo particular y a tu forma de entender la vida y desenvolverte en ella. Algunos de esos principios no tardé mucho tiempo en dejarlos aparcados en ese saco de lastre innecesario y de "bagaje-que-no-te-pertenece", aunque te lo hayan tratado de infundir en lo más profundo de tus neuronas, tan pronto como comencé a tener un inicio de criterio propio sobre algunas cosas de éste mundo. Otros en cambio los he mantenido asentados en lo más profundo de mi ser, pensando, inocente de mi, que se trataba de principios que toda persona “humana” los consideraría igual que yo. Y esa constancia no ha sido debida a ninguna otra razón más que a mi profundo convencimiento de que la única filosofía vital es aquella de “vive y deja vivir”, es decir, vive tu vida como creas que debas vivirla de acuerdo a tus ideas e ideales, y deja que los demás hagan lo mismo con las suyas. Claro que no contaba con un elemento básico en ésta simple ecuación, a saber, aquellos que su forma de vivir la vida consiste única y exclusivamente en que los que están a su alrededor no vivan la suya propia o bien que vivan la vida tal y como esas personas les dicen que deben vivirla.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El despido de una persona honrada

Llegó el final del partido y había perdido. No lo había perdido por falta de fuerza, ni por preparación, ni por buen hacer, ni siquiera lo había perdido por haber estado todo el tiempo en una manifiesta inferioridad y desasistido de apoyos y recursos. Lo había perdido por una única y sencilla razón, estaba decidido que lo perdería desde el mismo momento del inicio. Nunca tuve la menor oportunidad de no perder.

Había perdido en una contienda en la que siempre había estado en inferioridad y en la que los vencedores habían empleado toda clase de artimañas y juego sucio para derrotarme. La suya no había sido por tanto una victoria justa, ni honrosa, ni limpia, pero eso no me hacía sentirme mejor, todo lo contrario, me hacía sentirme maltratado y decepcionado. Había estado vendido desde el inicio y había sido aislado de todo y de todos.

Nunca podré olvidar aquella frase que me dejó noqueado por unas décimas de segundo: "no importa que hayas trabajado bien y obtenido resultados, lo importante es encajar". Por unos breves instantes me quedé sin habla, con la mente totalmente en blanco, como si no fuera capaz de entender el significado de lo que había escuchado. Sentía en lo más profundo de mí ser el dolor de la derrota unida a la impotencia de la sinrazón. El rostro de mi interlocutor, parapetado bajo un cínico intento de tristeza fingida que más bien semejaba una máscara de carnaval, con los ojos pequeños como su dueño y que no eran capaces de sostenerme la mirada, vacíos de sentimientos y llenos de cinismo, intentaban transmitirme un sentimiento de pesar del que evidentemente carecían. Hasta en esos momentos pretendía aquel individuo dar la vuelta a la situación, intentando aparentar una congoja que estaba muy lejos de sentir, y fingiendo ser ajeno a una situación de la que era más que evidente que había sido el creador, instigador e impulsor fundamental.

Tras unos instantes de bloqueo, le miré intensamente meditando la respuesta, en cualquier caso sabía de antemano que cualquier cosa que pudiera decirle no serviría sino para acrecentar mi rabia y mi impotencia. Decidí no hablar más, volví a mirarle a los ojos, me levanté lentamente de la silla, y dándole la espalda, caminé lentamente hacia la puerta de su despacho.

Bajé las escaleras lentamente para llegar a mi despacho, y de forma mecánica, sin pensamientos y sin prisa, recogí mi chaqueta, cerré el ordenador y bajé al garaje. Cuando salí con el coche a la luz cálida del mediodía, el brillo del sol y el azul intenso del cielo casi veraniego fueron como un fogonazo sobre mis ojos. De inmediato comenzó a correr por mi mente un torrente de sentimientos, emociones y pensamientos, componiendo la imagen carnavalesca de un tío vivo que giraba sin sentido, con máscaras de muecas inverosímiles bajo las que se adivinaban unos ojos burlones. Todo era y había sido un inmenso teatro, una sinfonía de hipocresía y cinismo, del que yo no había sido más que un figurante sin papel. Había sido al principio un personaje que se había resistido a convertirse en marioneta y al que finalmente habían convertido en espectador de su propio drama sin derecho a crítica ni aplausos.

Hacía calor y me detuve en la gasolinera para comprar unas cervezas. De nuevo en el asiento del coche, abrí una cerveza y di un largo trago sintiendo como se me refrescaba la garganta y como se me calentaba a la vez el cerebro. Apoyé la cabeza en el reposacabezas del asiento y cerré los ojos mientras daba un nuevo e intenso trago a la cerveza. En ése momento mi seguridad y firmeza comenzaron a flaquear, sabía que me habían vencido, que todo mi esfuerzo había sido estéril y que como casi siempre, mi esperanza de que el buen juicio acabara imperando en aquel caos, era un sueño que jamás se hace realidad, cuando los que manejan la realidad lo hacen única y exclusivamente para evitar los sueños ajenos.

viernes, 10 de junio de 2016

¿Qué nos pasa en nuestro país?

Se acercan las nuevas elecciones, tras el monumental fiasco de las anteriores y unos cuantos meses de “circo político”, jaleado y aplaudido por esa “masa mediática” de tertulianos, opinadores, analistas de todo tipo, estudiosos de lenguajes gestuales y no gestuales, politólogos y psicólogos, y una enorme legión de personas que parece que “viven en las tertulias” de forma permanente. Nunca en mi opinión, habíamos tenido tal cantidad de “sabios” que saben “solucionar casi todo”, y a la vez tal cantidad de problemas que no soluciona nadie.

Si hablamos de los partidos políticos, resulta que el PP, sumergido desde hace años en la más absoluta y sangrante corrupción, va a ser de nuevo el partido más votado y ganará las elecciones.

Podemos que ha ido variando su mensaje desde la inicial “transversalidad” que decían inicialmente, aceptando ideologías de todas partes, desde el desprecio que tuvieron hacia IU en las pasadas elecciones, desde su “lucha en la calle por el pueblo y para el pueblo”, hasta llegar al final a un catálogo de muebles de esos que, a pesar de lo que se crea, no son nada baratos, pero que tienen la característica fundamental de que ¡tu te lo guisas y tu te lo comes”. ¿Será un mensaje subliminal de que después de que les vote la gente (igual que después de comprar en Ikea), cada uno que se busque las habichuelas como pueda, y se monte su futuro (igual que con los muebles), como cada uno sepa y pueda?.

Luego está el PSOE, partido que no ha perdido su esencia de “autodestrucción permanente”, y que únicamente se unen cuando ven las orejas al lobo. Se han estado machacando internamente y a su secretario general, y piensan que eso no les pasa factura. Se equivocan.

Y luego está C’s, que uno no sabe muy bien cómo definir, pues a veces parece que actuaran como “jóvenes ppros”, otras como progres de centro, siempre como gente de lo que antiguamente llamamos “JASP”, pero que con alguna de sus últimas incorporaciones, no sabemos si van o vienen.

Pero en cualquier caso, resulta que un partido sumido en la corrupción y el desprecio hacia el pueblo, va a volver a ganar. Otro partido que tiene un “amado líder” y que despreció a IU por soberbia y prepotencia, ahora con ellos parece que va a subir en escaños.

O sea, que los dos partidos que han impedido que haya gobierno desde diciembre, uno gana y el otro sube, y los dos partidos que intentaron negociar y que hubiera gobierno, van a bajar en votos y escaños.


Y yo me pregunto, ¿qué nos pasa a los españoles?, ¿nos hemos vuelto tontos o estamos ya anestesiados y nos da todo lo mismo?

viernes, 11 de marzo de 2016

In memoriam

El tiempo pasa muy deprisa, aunque a diario a veces parece que se detiene, aunque la crisis y los problemas a los que nos enfrentamos consigan que a algunos cada día nos parezca eterno.

Ya han pasado 12 años desde aquel fatídico 11-M, aquél día en que la locura y la sinrazón se colaron por las puertas de Madrid y nos dejaron un reguero de sangre y lágrimas, pero también un ejemplo de solidaridad ciudadana y de confraternización entre todos los ciudadanos de Madrid, de España y del mundo.

Hoy día parece que esa solidaridad se esfumó y que la confraternización es una utopía que sólo se da en las grandes tragedias, y ni siquiera en estas y la prueba la estamos viendo en las oleadas de refugiados que viven a diario entre el barro y el frío, o que mueren a diario en las aguas del Mediterráneo.. Es una pena que no pueda existir solidaridad para caminar hacia delante, para construir y para que el mundo sea mejor cada día. Esa Europa que todos creemos tan maravillosa y solidaria, y que se está demostrando incapaz de acoger y proteger a aquellos que huyen del horror, ese horror en el que nosotros mismos les hemos embarcado.

Yo tengo aquél día muy presente, lo recuerdo perfectamente, desde las primeras confusas noticias de primera hora de la mañana mientras me preparaba para salir al trabajo, a la locura de las horas siguientes, la confusión de las informaciones que se iban dando por los medios, por el gobierno, los continuos recuentos de heridos y fallecidos, el miedo a que algún conocido hubiera estado allí y finalmente el drama de  personas cercanas que iban en aquellos trenes, y que resultaron afectadas. Madrid era un concierto de sirenas de ambulancias y bomberos, un continuo trajín de taxistas y coches particulares que transportaban gratuita y solidariamente a familiares de afectados, Madrid era un caos con el corazón sangrando y el alma herida.

Pero Madrid dio ejemplo aquél día y los siguientes, de una solidaridad pocas veces vista.

Mi pequeño y humilde homenaje que días después hice en forma de canción, para todos los que nos dejaron y los que aquí quedamos recordandoles.

https://soundcloud.com/jesus-gomez-delafuente/tren-11m-madrid



lunes, 7 de marzo de 2016

Sumas, restas y engaños

No sé yo si nuestros políticos, sobre todo los de la “nueva generación”, han olvidado lo que aprendíamos en el parvulario de sumas y restas.

Estos días hemos visto a Pedro Sánchez decir por activa y por pasiva que un frente de izquierdas no suma, y aunque tiene toda la razón del mundo, parece que los de la izquierda más radical no le entienden, aunque yo estoy más por que “no le quieren entender”. Tan obsesionados están con sus “egos” y su “asalto a la poltrona”, que no son capaces de comprender que las cosas “son como son”, por mucho que ellos quieran hacer que las veamos de otra manera.

Vamos a suponer que Pedro Sanchez hiciera caso a Pablo Iglesias y diera la patada a Ciudadanos. Bien, eso imagino que haría que Rivera votara en contra. En ese supuesto, el pacto PSOE-Resto sumaría 161 escaños, mientras que el “no” de PP y C’s sumaria 163 escaños. O sea que perderían. Y si añadimos Coalición Canaria serían 164 en contra.

Y estos números se dan con dos premisas:
1.- No se puede contar con los votos afirmativos de ERC y Bildu (que realmente no sé qué pintan en el parlamento español), y aunque se abstuvieran no valdría de nada.
2.- En una coalición de izquierdas como quiere Pablo Iglesias, no se podría incluir a PNV ni a DyLL, porque son tan de derechas como lo pueda ser C’s, o incluso más, e incluso si metemos a DyLL como independentista, mejor que no voten. Me pregunto por qué Pablo Iglesias cuenta con ellos y no con C’s, ¿cuál es la diferencia?

O sea que contando con los números actuales, serían 161 a favor y 163 en contra, siempre y cuando el resto se abstuvieran, ¿de dónde sale la cacareada victoria que dicen los de Podemos?

Y siguiendo con su teoría de que C’s se podría abstener, ¿igual que se han abstenido ellos en la pasada investidura fallida?, ¿por qué habría de abstenerse C’s?, ¿son más guapos y más mejores ellos como para que C’s se abstenga?.

Y ya lo último es cuando oigo a Pablo Iglesias decir que Pedro Sánchez se debe poner de acuerdo con ellos. ¿No será más bien al revés, que Pablo Iglesias se debe poner de acuerdo con Pedro Sánchez?. Y por supuesto, para ponerse de acuerdo, pienso que las 7 páginas que dedicaba el documento de Podemos a las funciones vicepresidenciales de Pablo Iglesias, están totalmente fuera de lugar.

Por tanto, si de verdad quieren evitar nuevas elecciones, en las que todos saldríamos perdiendo (por el dinero que cuestan y el tiempo perdido sin gobierno), que se dejen de egos y de mirarse el ombligo, y que miren a lo que los españoles queremos y hemos decidido en las urnas que es, ni más ni menos, que colaboren, que dialoguen y que se pongan de acuerdo, sin vetos y sin exigir sillones.

Eso que quede para la vieja política que es la que no queremos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Egos, millones y sillones

Entre ayer y anteayer, hemos asistido al debate y votación de la investidura de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno. Nada nuevo ni inesperado en el resultado. No acabo de entender  los grandes titulares de los medios de comunicación de hoy en el sentido de “fracaso de Pedro Sánchez”, o “varapalo a Sánchez” y muchos más por el estilo, ya que todos sabíamos de antemano cuál iba a ser el resultado de la votación.

¿Ha sido pues un fracaso?, yo sinceramente creo que no, en mi opinión ha sido más bien un resultado esperado ante una muestra de valentía y decisión por parte de un candidato. Y digo bien, valentía y decisión, porque ha sido el único de los dos posibles candidatos que ha dado un paso al frente, y que se ha arriesgado a un resultado adverso. Dicen que los que triunfan son los que saben asumir riesgos y saben sobreponerse a los resultados en contra.

Siempre hemos oido la típica frase de nuestros padres respecto a aquello de “sólo suspenden los que se presentan”, para consolarnos de un suspenso en los estudios. Y es cierto, los que no se presentan no suspenden, pero tampoco aprueban. Y esa es la diferencia que ha habido entre Sánchez y Rajoy. Mientras que uno no se ha presentado, demostrando una vez más esa valentía que le caracteriza, el otro se ha presentado con el riesgo de suspender, como así ha sido.

Y ¿por qué ha suspendido?. No será por la imposibilidad de llegar a acuerdos (posturas mucho más antagónicas había en la transición y llegaron a acuerdos), sino por la falta de voluntad de llegar a los mismos. Y eso sólo se debe, en mi opinión, al superlativo “ego” del dirigente de Podemos y su obsesión por el “sillón de la vicepresidencia”, (¿No decía que ellos no eran de los que buscaban sillones?), y al afán del dirigente del PP Rajoy, de aferrarse a su poltrona, caiga quién caiga.

Los electores votamos en diciembre y decidimos que hubiera un nuevo tiempo en España, un tiempo en el que primara el diálogo, los acuerdos y los pactos. Rajoy está fuera de eso porque sigue aferrado a los viejos tiempos, los de la crispación y el insulto, y parece que los que hablaban de la “casta”, tampoco entienden que los nuevos tiempos no requieren insultos, enfrentamientos irreconciliables, ni menciones a tiempos pasados de mal recuerdo.

Y aquí llega la tercera palabra del título de este post. Por falta de valentía, por exceso de egos y por demasiadas ansias de sillones, el resultado nos va a costas muchos millones, tantos como 170 millones de euros o más, que nos van a costar unas nuevas elecciones.

¿Es esto lo mejor para los españoles?. Pues que lo recuerden todos a la hora de ir a votar de nuevo.

Albert Rivera dijo ayer una frase en mi opinión muy acertada, "prefiero ser útil a ser importante". Que tomen buena nota todos aquellos que parece ser que se sienten "enormemente importantes", porque están siendo muy poco útiles a nuestro país.

martes, 16 de febrero de 2016

Pactos

Era yo muy jovencito cuando llegó la democracia a España, se celebraron las primeras elecciones y se preparaba la Constitución.

Era el año 1977 y los líderes de los partidos eran Adolfo Suárez (UCD), Felipe González (PSOE), Santiago Carrillo (PCE), Manuel Fraga (AP) y Enrique Tierno Galván (PSP). De aquellas elecciones, que ganó UCD, salieron unas Cortes constituyentes (Congreso y Senado), que en poco más de un año fueron capaces de negociar, pactar, redactar y someter a referéndum una Constitución, ni más ni menos, que la norma fundamental del estado, que rige nuestras vidas desde entonces.

Aquellos diputados negociaron, y negociaron mucho porque lo que estaba en juego era fundamental para España, y hemos de remarcar que entre aquellos líderes había de todo menos buena armonía hasta unos meses antes de las elecciones. Personas que tenían mucho que reprochar a otras por los exilios, encarcelaciones y persecuciones políticas padecidas, frente a otras personas que habían vivido bastante bien hasta la fecha y que se jugaban perderlo todo. Pero hablaron, negociaron y llegaron a un consenso histórico.

No sé si hubo vetos, pero si los hubo se superaron, e imagino que no fue nada fácil llegar a acuerdos entre personas radicalmente opuestas y enfrentadas en sus planteamientos políticos y fundamentalmente en sus vidas. Unos, exiliados o perseguidos y encarcelados, y otros en las esferas del poder franquista hasta entonces. Supongo que todos tuvieron que tragar saliva y morderse la lengua muchas veces, pero lo hicieron y salimos adelante.

Y llegamos al año 2016 en el que las últimas elecciones han dado un mandato a los políticos para que se vuelvan a sentar a dialogar, porque los españoles ya no queremos ni mayorías absolutas, ni apisonadoras, ni coacciones, ni venganzas, queremos un gobierno que mire por nosotros, que se preocupe por nosotros y que haga las cosas necesarias para que España siga siendo un país envidiable y envidiado, como lo era hace algunos años.

Y yo me pregunto, ¿qué razones tiene el PP para vetar a nadie?, ¿qué razones tiene Podemos para vetar a nadie?, ¿qué razones tiene C’s para vetar a nadie?

Ya sabemos que al PP solo le mueve su ansia de poder e imagino que a C’s le mueve el miedo contagiado de que llegan los bolivarianos. Pero a Podemos, ¿qué le mueve?, ¿acaso sus dirigentes han padecido exilio, cárcel, persecución?, ¿han sufrido algo que les impida seguir el ejemplo de las Cortes Constituyentes y sentarse a dialogar?, ¿o es simplemente que su máximo líder no cabe en sí mismo de su egolatría y no soporta otra cosa que no sea ser el más listo, el más guay y el más mejor de todos?

Con gente así, creo que no llegaremos a buen puerto nunca.

Los líderes de las Cortes constituyentes sabían que detrás de ellos había un país dividido, un  ejército alerta y receloso, y una población que ansiaba libertad, justicia, trabajo y dignidad, y consiguieron ponerse de acuerdo. Son prácticamente las mismas cosas que demanda hoy la población, con la ventaja de que tenemos una población mucho más formada e informada, y mucho más preparada para todo.

¿No saben darse cuenta de eso, o es que no tienen capacidad para hacerlo?.



jueves, 5 de febrero de 2015

Idiopatía

Idiopático es un adjetivo usado primariamente en medicina, que significa de irrupción espontánea o de causa desconocida.
Cuando oigo las declaraciones de los representantes del PP, desde Mariano hasta Diego en Cantabria, pasando por Floriano, Cospedal o E. Aguirre, me da la impresión de que piensan que el ascenso de Podemos, el de Ciutadans, o el de otros movimientos que se están generando en diversas ciudades y comunidades, es algo idiopático, es decir, de causa desconocida e irrupción espontánea. E inmediatamente me surge el dilema: ¿estarán mental y cerebralmente capacitados o simplemente se creen superiores y piensan que el resto somos idiotas?.
Porque no me puedo creer que vivan encapsulados y no se den cuenta de que la población en general está muy cabreada, indignada, deseando que pase una tempestad y se lleve a todos los chorizos, corruptos y ladrones, y que dejemos de ver cada día desahucios, pobreza, niños sin comer, familias sin hogar y personas sin esperanza. No, no me lo puedo creer.
Y partiendo de la base de que alguna neurona deben tener, aunque las conexiones sinápticas igual están un poco liadas, llego a la conclusión de que nos toman por idiotas.
Y no señores, no somos idiotas, somos ciudadanos con nuestras capacidades psíquicas y físicas en perfecto estado, y que espero que su prepotencia, arrogancia e hipocresía, sea "premiada" en las próximas elecciones mandandoles a ustedes a freir espárragos.

martes, 27 de enero de 2015

Somos un "mercadillo"

En eso nos hemos convertido, en un mercadillo en el que se negocian las cosas, se regatea, se escatima y, por qué no decirlo, se engaña y se estafa.

Así nos está dejando nuestra querida España el amigo Mariano y sus secuaces del PP, en todos los aspectos de nuestra vida. En la sanidad, en la educación, en la dependencia, en los trabajos, en los salarios, en la formación, en el presente y en el futuro de todos, mayores, menos mayores, jóvenes y niños.

Y como todo buen mercadillo, reunimos todos los ingredientes de los mismos. Si nos referimos al mercado laboral, es decir aquél en el que interactuan empresas (empresarios) y buscadores de trabajo, la dinámica es igual. Los que ofrecen el producto (tenderos) en nuestro caso son los trabajadores que, en vez de vocear: "cuatro pares de calcetines por 2 euros", vocean aquello de "2 carreras, un master y tres idiomas por 500 euros". Y por la otra parte (empresas) la respuesta es la misma que la de los clientes (compradores) del mercadillo: "anda ya, pero si tres puestos más abajo los venden por 1,5 euros, y un poco más allá por 1,25 euros). Pues eso las empresas responden: "pues nada, te pago 400 euros, trabajas 8 horas diarias de lunes a sábado, y si no te gusta, hay mucha cola".

En la sanidad, el mercadillo lo vemos a diario en los tenderetes que hay montados de forma permanente en los pasillos de los hospitales, en los ambulatorios, etc, en los que los enfermos se amontonan en los pasillos y en camas (si las hay claro), cual si fueran los calcetines del vendedor citado antes.

En la educación para qué hablar. Los profesores cada día tienen más niños en sus clases y la interacción entre profesor y sus alumnos cada día se parece más a la de las colas de un puesto en el que todo es muy, muy barato.

En fin que de haber conseguido equipararnos con los paises occidentales con los que hace 50 años teníamos un retraso de 25 años, y de haber disfrutado de un nivel de bienestar tan digo como cualquier país civilizado, hemos vuelto, en el breve plazo de 3 años, a los niveles en los que estábamos en los años 80. Sí, hemos retrocedido de nuevo 25 años.

En fin que somos un mercadillo en el que como leia hace poco en algún sitio, vendemos cosas de Puiton (Vuitton), cosas de Carol la Herrera (Carolina Herrera), cosas de "Verse el ache" (Versace), y cosas así.

Una auténtica pena. Y encima estarán orgullosos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Los que hablan y los que hacen

Dice el refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, que viene a ser algo así como que los que mucho hablan y presumen de algo, están a años luz de ser o poseer ese algo.

En efecto, estamos todos o al menos yo, bastante hartos de oir hablar a empresarios, políticos en el poder, personas y personajes de relieve, gurús de todo el pelaje y pensamiento posible y toda esa inmensa pléyade de personas que viven del cuento que nos cuentan cada día, estamos hartos decía, de oir hablar de solidaridad, eso que ninguno de ellos, absolutamente ninguno es capaz de entender, ni de practicar.

Se les llena la boca diciendo que en estos tiempos hay que ser solidarios, que debemos hacer un esfuerzo entre todos para poder salir del profundo pozo en que nos encontramos, y en el que por cierto, nos han metido precisamente ellos. Pero ni uno solo es capaz de regalar ni un euro de su sueldo millonario, ni de renunciar a ni una sola de sus prebendas, a ni uno solo de sus privilegios, para ayudar al prójimo.

Me cabrea y mucho oir hablar de solidaridad a esos que ganan cientos de miles de euros, a esos que se suben sus sueldos y bonus mientras bajan el sueldo a sus empleados o directamente los despiden, a esos que combinan sus trabajos ¿? de directivos de empresas y medios de comunicación con tertulias a todas horas, charlas, seminarios, etc, y que se llenan los bolsillos diciendo una tontería tras otra.

Me cabrea y mucho que se consideren líderes de opinión a personas cuya opinión depende de los billetes que les ponen en los bolsillos, me cabrea en definitiva que los que nos están todo el día diciendo que hay que sacrificarse y apretarse el cinturón, nos lo digan desde sus elevados sillones, desde sus opulentos despachos combinándolo con cenas, comidas y copas en los lugares de lujo. Me cabrea y cada día mi paciencia se agota un poco más.

Pero aún me cabrea e indigna más que después desprecien y se mofen de aquellos que no hablan, de aquellos que hacen cosas sin vociferarlo a los cuatro vientos, de aquellos que de verdad se dejan el lomo para ser solidarios con sus vecinos, con sus semejantes, y que el único pago que reciban sea el de escuchar a los sinvergüenzas de los que he hablado antes, decirles que son unos pobrecillos que no van a llegar a ninguna parte.

Este verano he tenido la oportunidad de participar en una acción solidaria que por su organización, por su desarrollo y sobre todo por el resultado conseguido, debería haber sido portada de todos los medios de comunicación, y que sin embargo apenas ha tenido repercusión. Y es una verdadera lástima que todo el mundo no pueda enterarse que ha habido una ciudad, Torrelavega (Cantabria), que ha sido capaz con 50 voluntarios, de recoger más de 1 kg de alimentos por cada uno de sus habitantes.

¿Hay alguien que haya logrado una gesta similar?, estoy seguro que no.

Sí señores, se han recogido en 11 días, nada más y nada menos que 58.898 kilos de alimentos destinados a familias y ciudadanos que están pasando hambre. Más de 58 toneladas en una ciudad con una población de poco más de 55.000 habitantes.


IMPRESIONANTE

jueves, 13 de junio de 2013

Del antifaz a la corbata

Que sería más o menos lo mismo que decir: de la Serranía de Ronda a La Moncloa.

Sí señores, ésta es la triste realidad. En otros tiempos existían personajes como nuestro querido Curro Jiménez, que aunque personaje ficticio, estaba basado en un personaje real llamado Andrés López, el Barquero de Cantillana, al que por unos pleitos con la justicia, le fue arrebatada su profesión de barquero y tuvo que huir al monte.

Nuestro querido Curro era un bandolero, sí, pero un bandolero entrañable, con corazón, que se jugaba el pellejo para defender a los pobres y desamparados. Él luchaba para arrebatar a los ricos y señoritos, todo aquello que éstos habían conseguido explotando a los más pobres y necesitados. Podemos decir que representaba la justicia del pueblo, del pueblo llano, ése que no sabe lo que es ganar un pedazo de pan si no es con el sudor de su frente. Cuando llegaba a sus oídos una injusticia, una explotación del jornalero, un maltrato o cualquier tropelía por el estilo, allá que acudía presto cabalgando raudo por las serranías andaluzas. Además también era un patriota, luchaba sin descanso contra los invasores franceses para echarlos de nuestra Andalucía y de nuestra España.

Todo un personaje, honesto, justo y admirable, sí, aunque fuera un simple bandolero.

Pero amigos hoy los tiempos han cambiado, y los bandoleros ya no se esconden en las montañas o en los bosques, no qué va, ahora viven en lujosos pisos en la zona noble de las ciudades, como Madrid, en lujosas urbanizaciones de élite, protegidos por personal de seguridad por si acaso a algún pobre desahuciado se le ocurriera ir a decirle que es un chorizo.

También tienen por costumbre afiliarse y trabajar en partidos políticos, especialmente el popular, en el que la cueva de Alí Babá a su lado, sería un simple mercadillo de emigrantes o trabajadores del top manta. Tampoco se esconden de la justicia ya que ésta, si es que llegara a condenarles, sería con penas tan insignificantes que el indulto posterior estaría más que asegurado.

En cuanto a las características que adornaban a Curro Jiménez, nada más alejado de ello que los actuales bandoleros. Ellos no se lo quitan a los ricos para devolvérselo a los pobres, nada más lejos, ellos al contrario explotan y le roban a los pobres para que los ricos lo sean cada día un poco más. Les rebajan los salarios, facilitan los despidos, les ponen muy difícil la educación para que no aprendan, les recortan la sanidad a ver si duran menos tiempo vivos, y finalmente si los pobres han ahorrado algunos dineros a lo largo de su vida, cosa que para los ricos no se puede consentir, rápidamente se ponen de acuerdo con sus amigos banqueros para que les coloquen unas pocas preferentes.

Además no son patriotas como nuestro querido Curro, porque éstos de hoy en día, por una parte se llevan todo el dinero que pueden lejos de nuestro país, a esos paraísos fiscales que tanto les gusta, y además se someten sin ningún reparo a los dictados de personajes extranjeros y oscuros que mandan más que los millones de votos que nosotros podamos introducir en las urnas.


Sí señores, el antifaz ha sido sustituido por las corbatas y los gemelos, y las cuevas de los montes por chalets, golf e impartición de conferencias magistrales. Así va el mundo, y así vamos nosotros.

miércoles, 12 de junio de 2013

Poliketing

Cuando yo daba clases de marketing a tiernos chavales de 18 años, (ahhhh, qué tiempos aquellos en los que había trabajo y en los que podías transmitir a los jóvenes la ilusión por ser buenos profesionales y llegar a lo más alto por tus conocimientos y preparación), recuerdo que en los primeros días de cada curso, las primeras lecciones versaban sobre el concepto del marketing, lo que es y hace el marketing, y lo que representa para la sociedad.

Veíamos con atención las diferentes definiciones y concepciones del marketing establecidas por los más famosos expertos y gurús en el tema, definiciones y concepciones que se basaban siempre en teorías de mercado, teorías sociológicas, teorías económicas y teorías de comunicación. Así veíamos cosas como que el marketing era acercar los productos a los mercados, descubrir necesidades de las personas y satisfacerlas, a veces crear necesidades nuevas y productos adecuados para ellas, investigar hábitos y costumbres de las personas para desarrollar los productos y servicios que les procuren una mejor calidad de vida, etc, etc.

Siempre, claro está, había un trasfondo en todas estas afirmaciones, de empresas que desean vender sus productos, para lo cual tienen que descubrir o “inventar” los mercados necesarios y apropiados que los compren. En definitiva, una legítima y honrada, aunque no siempre era así, transacción en la que unos reciben algo que piensan o creen que necesitan, y otros reciben una contraprestación económica que mantiene vivos sus negocios y productos.

Tras todas estas definiciones y conceptos escritos y admitidos por la sociedad, finalmente yo aportaba mi particular concepto del marketing. Les decía por tanto que para mí el marketing no era otra cosa que “sentido común”. Sentido común aplicado a la observación de las personas y a la evolución social para tratar de conocer qué desean, qué necesitan, qué cosas les hacen falta, y con todos ello, intentar disponer de los productos y servicios necesarios para cubrir todas esas necesidades y anhelos. Con una premisa fundamental, siempre con la verdad por delante, porque si bien es cierto que hay quien piensa que crear necesidades que no existen es engañar, yo creo que no, creo que crear necesidades es ser lo suficientemente creativo e imaginativo como para lograr descubrir lo que las propias personas aún no han descubierto de sí mismos.

Pero amigos, eran otros tiempos, tiempos en los que se funcionaba con la economía productiva, esa que crea riqueza a través de los bienes y servicios que produce. Ahora esta economía ya no está de moda, esta economía se ha quedado para los pobres pardillos que no saben, no quieren o no pueden especular, ahora lo que se lleva es la economía especulativa, esa en la que sin producir absolutamente nada, es capaz de enriquecer a unas pocas personas simplemente moviendo dinero de un lado a otro, y en muchas ocasiones, dinero que ni siquiera les pertenece.

También eran los tiempos de la política “de la población”, aquella política en la que los políticos se preocupaban, o al menos no despreciaban tan claramente como ahora, a los ciudadanos que les daban su confianza.

Por eso me cabrea oír tantas veces cuando los políticos nos engañan una y otra vez, que son operaciones de marketing. No señores, el marketing es algo mucho más bonito, mucho más honrado y mucho más útil y necesario para la sociedad, que la simple y barata propaganda que ustedes hacen.


Y a los señores periodistas y tertulianos varios que comentan y saben de todo, por favor les pediría que no manchen el nombre del marketing, llamenle propaganda y si quieren simplemente, llamenle “POLIKETING”.

domingo, 2 de junio de 2013

La verdad y el deber

Decía días atrás un experto en comunicación, que lo fundamental para comunicar es básicamente “decir la verdad” y además “decirla a tiempo”. No puedo estar más de acuerdo.

Dice el refranero popular que “la verdad duele”, pero en mi opinión esto no es más que un falso consuelo sobre todo para aquellos que no suelen vivir en verdades sino en hipocresías y falsedades. Es cierto que a veces no conviene decir toda la verdad, a veces hay que hacerlo en pequeñas dosis, especialmente con aquellas personas que son demasiado sensibles o demasiado susceptibles, pero al final, queramos o no, siempre la verdad acaba abriéndose paso, aunque sea contra viento y marea.

Desgraciadamente estamos en un mundo en el que la verdad no está de moda, la gente parece que no quiere decir ni oír la verdad, y prefiere vivir en un mundo falso de mentiras que les proporcionen mejores réditos sociales, laborales y económicos, aunque a la larga la degradación ética y humana les pase factura al final del camino. Parece ser que es mejor vivir en la mentira y el engaño y arrepentirse al final del camino, que vivir en la honradez y la verdad, aunque bien es cierto que de ésta última forma sueles encontrar bajo tus pies todas y cada una de las piedras del camino, y algunas más. A los que dicen y defienden la verdad no les suele ir muy bien en éste mundo materialista y falso en que vivimos.

Pero lo que es más alucinante, y lo estamos viendo cada día, es la inmensa capacidad de los políticos que nos gobiernan para mentirnos todos los días, con el mayor desprecio hacia nuestra inteligencia. Nos mienten, se mofan de nosotros, nos chulean y no se les cae la cara de vergüenza ni se inmutan lo más mínimo. Les da igual, ellos con tal de tener el poder y el mando, hacen lo que sea, incluso el ridículo más clamoroso, sin sonrojarse y encima creyéndose que son los mejores y más capaces.

Y ya lo último de lo último es oír a un presidente decir sin pudor que no está cumpliendo su programa electoral, ese programa que sus votantes creyeron y para el cual le dieron la mayoría, y que es consciente de ello, pero que no lo cumple porque lo que está haciendo es “cumplir con su deber”. Y lo dijo tan tranquilo y sin plantearse siquiera coger de inmediato los bártulos e irse a su casa.

Porque yo pregunto, si cumplir con lo que uno ha prometido y con lo cual ha obtenido la confianza de los ciudadanos no es el deber de un gobernante, ¿cuál entonces es su deber??. Por lo que deduzco, su deber es básicamente hacer lo que le dé la gana, antes, ahora y después, con el permiso por supuesto de aquellos que manejan todos los hilos, y que le tienen cogido por donde todos sabemos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Sin uso de razón


Podría igualmente haber titulado éste post “Sin muelas del juicio”, ya que en ambos casos la consecuencia es la misma. Me explicaré.

Se supone que cuando llegamos a una cierta edad, antes se solía decir que llegaba con la primera comunión, se adquiere el “uso de razón”, es decir que dejamos de comportarnos de manera más o menos inconsciente, y empezamos a adquirir plena conciencia de nuestros actos y palabras.

También se supone que cuando salen las muelas del juicio, que suele ser alrededor de los 15 años para los más precoces, tenemos un juicio más desarrollado que antes de éste hecho.

Tanto en un caso como en otro, bien sea el “uso de razón” o el “mayor desarrollo del juicio”, nos otorgan, en teoría, una plena responsabilidad de nuestros actos, de nuestras decisiones y de nuestras palabras. Antes de eso, se supone que siempre hay algo de inconsciencia, y nos comportamos de modo infantil, procurando no asumir nunca nuestros fallos y trastadas, especialmente si tienen consecuencias desastrosas e indeseables. 

De ahí que de niños, siempre nos escudemos en la “mentira”, en el “engaño”, en el “ha sido otro” o en el más común “yo no  he sido”. Se supone que se nos permiten éstos argumentos porque somos niños, aunque los mayores sepan que estamos “escurriendo el bulto” como mejor podemos.

Bien, pues viendo y analizando todo lo que está ocurriendo en nuestro país en los últimos tiempos, no puedo pensar otra cosa más que nuestros dirigentes no han llegado ni al uso de razón ni les han salido las muelas del juicio.

¿Por qué?.

Porque nunca he visto tal cantidad de personas diciendo que los destrozos los han hecho otros, que ellos no son culpables de nada, que ellos sólo quieren transparencia y decir la verdad, y que se escondan continuamente de todo y de todos, sin tener ni la vergüenza ni el valor de dar la cara y decirnos a todos claramente las cosas tal y como son, o tal y como ellos las están convirtiendo. Igual que los niños, exactamente igual, “yo no he sido, ha sido otro”, y cuando al final te pillan, te escondes en el más recóndito lugar para evitar las consecuencias de tus actos.

La desgracia e indignación llega después al pensar que al fin y al cabo los niños tienen una gran inocencia y, normalmente aunque haya en algún caso algo de crueldad infantil, nunca pretenden destruir o aniquilar a nadie. Tampoco, salvo raras excepciones, sus fechorías tienen consecuencias irreparables, ni en las personas ni en las cosas.

Pero nuestros gobernantes no tienen esa inocencia, ni muchísimo menos, todo lo que hacen es consciente, premeditado y con objetivos muy concretos, que no son otros que tener el poder y el dinero que piensan que les pertenece sólo a ellos y a nadie más. Y finalmente las consecuencias de sus decisiones y actos, en muchos casos van a ser irreparables.

Y si no, que se lo pregunten a los parados que no van a volver a trabajar, a los desahuciados que se han suicidado, a los dependientes que terminarán consumidos en la miseria, a los enfermos que terminarán cronificándose o falleciendo, y a tantos miles de personas cuya pobreza, consumirá sus vidas para siempre.

jueves, 25 de abril de 2013

Cuando los ciudadanos somos una molestia


Recuerdo como si hubiera sido ayer mismo, cómo el Partido Popular fue literalmente echado del gobierno en el año 2004 por mentir, por intentar envenenarnos con esas enormes mentiras del Prestige, de la guerra de Irak y especialmente por los trágicos sucesos del 11-M, en los que la mentira llegó a unos niveles insoportables. Y también recuerdo como si hubiera sido ayer mismo, cómo el Partido Popular ha vuelto de nuevo al gobierno mintiendo de la misma manera salvaje y despreciativa hacia todos nosotros, hace tan sólo año y medio. 

Y entre estas dos fechas, siete años nada menos, un montón de gente, unos cuantos millones de ciudadanos que “olvidaron” en esos siete años todas aquellas mentiras, y se creyeron de nuevo todos lo que los populares decían. Yo nunca los he creído, jamás me han merecido confianza ni me han dado motivos para creerles, y una vez tras otra lo han demostrado.

Lo que no alcanzo a entender es toda esa cantidad de gente que les creyó. Bien es cierto que de sus 10 millones de votos, hay al menos un 50 o un 60% que son fieles acólitos, personajes sin ideas propias que, digan lo que digan y hagan lo que hagan, siempre se creerán a los populares y les votarán, eso ya lo sabemos, son toda esa cantidad de gente que no piensan por sí mismos, o mejor dicho, que sólo piensan en sí mismos y no en la totalidad de los ciudadanos. Pero ese otro 40 o 50% que les votó porque se creyó sus argumentos, ¿qué dicen ahora?, ¿por qué les votaron?, ¿por castigar a Zapatero?. 

Ese es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, todos aquellos que votan no porque prefieran una opción, sino porque no quieren que gane otra opción. No se vota porque se elige a uno, sino para que no gane otro. Como decía un profesor de matemáticas que tuve hace mucho, no es ni más ni menos que la “simple reducción al absurdo”.

Estamos de acuerdo en que Zapatero no lo hizo bien en su segunda legislatura. Pero no, no voy a ser tan bobo de decir que la crisis económica es culpa suya, todos sabemos de sobra quienes andan detrás de ella, pero lo que no hizo bien Zapatero fue enfrentarse con “un par” a todos los males que hay detrás de la crisis. No se enfrentó a los banqueros, a los empresarios, a los creadores de la burbuja inmobiliaria, a los especuladores, a los corruptos, y en definitiva a todos aquellos que lo único que buscan es llevarse todo y esclavizarnos al resto. No se enfrentó a ellos y debería haberlo hecho y quizás, sólo quizás, ahora igual no estábamos en el desastre en que estamos.

Y los de ahora tampoco se enfrentan a los antes citados, es más, no sólo no se enfrentan sino que les apoyan y les dan más privilegios. Porque los de ahora a los únicos que se están enfrentando es a la población, un día y otro, y otro más. Y además lo hacen con muchas más mentiras si cabe, con mucha más chulería, con mucho más desprecio, y demostrándonos continuamente que les importamos absolutamente nada.

Jamás en la democracia se había dado tal grado de desprecio por la población, tal grado de aislamiento de los políticos, jamás en la democracia había ocurrido que se ordenara a la policía cargar contra la indefensa ciudadanía para proteger a los corruptos y chorizos, que no paran de robarnos y despreciarnos. Jamás ningún político nos había dicho tan a las claras y con tanta prepotencia y chulería, que somos un estorbo, una molestia y que dejemos de pelear por nuestros derechos porque están hasta las narices de que les molestemos. Jamás.

Y por eso espero que, cuando llegue el momento, no nos olvidemos de todo esto y les demostremos que quienes molestan y sobran son ellos. Y con nuestros votos y nuestra razón, les mandemos a freir espárragos, por no decir algo más contundente.

sábado, 23 de febrero de 2013

Había una vez un circo…


Y la letra entrañable de nuestros queridos y recordados payasos continuaba “que alegraba siempre el corazón”….. Y era verdad, nos alegró el corazón y la vida a muchas personas y nos hicieron pasar momentos inolvidables.

Pero no, no es aquél el circo al que me refiero, un circo maravilloso, honrado y profesional, sino al circo indecente en el que nos están convirtiendo el país, un circo con unas personas que quieren aparentar seriedad y profesionalidad, preocupación por los problemas de la gente, y en el que nos quieren hacer ver que trabajan duramente por nosotros. Pero no es verdad, realmente han demostrado que no pasan de ser unos malos payasos, unos nefastos aprendices de hombres y mujeres con principios, pero sí unos excelentes carroñeros y buitres que no dudan ni un segundo en ocupar los lugares preferentes de los botes salvavidas, mientras el barco en el que navegamos se va hundiendo con toda su carga de pasajeros empobrecidos, indignados y engañados.

No sé realmente por qué cuando se quiere ridiculizar a alguien se le llama payaso, cuando el payaso es algo muy serio, entrañable y admirado. El payaso hace reir porque tiene arte, amor y sensibilidad para hacer reir. Un verdadero payaso es alguien que da todo lo que lleva dentro para que los demás nos sintamos como niños sin preocupaciones y mostremos lo más hermoso que se puede mostrar: la sonrisa. Y no son de esta clase los payasos que ahora están decidiendo a dónde nos llevan en el país. Estos no dan absolutamente nada de lo que llevan dentro, y no solo eso, sino que nos quitan a los demás lo poco que podamos tener, y eso la verdad, es que no provoca ninguna gana de reir.

Por eso digo que no pasan de ser unos malos payasos, unos payasos de esos que al no tener arte ni sensibilidad, sólo consiguen algo intentando ridiculizar al prójimo. Malos payasos y malas artes.

Esta mañana he oído una entrevista al que dicen que es el mejor payaso del mundo, un hombre cuyo nombre no recuerdo, pero que demostraba estar lleno de sensibilidad, de amor por su trabajo, de humanidad y de pasión, un hombre que había estudiado cinco años de danza clásica, que tocaba 6 u 8 instrumentos, y que se había preparado con dureza para ser lo que es: un gran payaso.

Le preguntaban si le molestaba que cuando se quería ridiculizar a alguien se le llamara payaso, y él muy sabiamente contestó que no, que no se sentía aludido en absoluto, pero que cuando en su profesión, la de los payasos, se quería ridiculizar a alguien, se le llamaba “político”. 

Gran respuesta y gran verdad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

De promesas y deberes


Ayer me quedé bastante flipado cuando escuche decir a Rajoy en una entrevista que era perfectamente consciente de que no había cumplido nada de su programa electoral, pero que lo que había hecho era cumplir con su deber. Así lo dijo, tal cual, sin inmutarse lo más mínimo.

Tras esto me he estado preguntando cuál es realmente el deber de una persona cuando se compromete con algo e incumple todo lo prometido.

En mi humilde opinión y entendimiento, el primer deber de una persona es ser fiel a su palabra, ser fiel a lo que dice y se compromete, y esto vale para cualquier persona. Pero cuando se trata de alguien en quien muchos millones de personas han depositado su confianza, este deber no sólo es obligatorio sino que es inexcusable. Cuando alguien ha realizado una serie de promesas, y en base a ellas ha obtenido la confianza de millones de personas, no cabe absolutamente ninguna excusa para no cumplirlo.

La única salida y la única forma de proceder sería que, si es verdad que no conocía realmente la situación en la que estaba el país, cosa harto llamativa en un político que lleva toda la vida en los ámbitos del poder, que ha estado en gobiernos y que por su posición, debe estar perfectamente informado de todo, sería digo que se hubiera dirigido de inmediato al país, y sobre todo a todos esos millones de personas que confiaron en él, y les hubiera dicho: miren ustedes, yo prometí esto y aquello y dadas las circunstancias, me es imposible cumplir lo prometido, por tanto, voy a volver a someterme a su confianza detallandoles todas las cosas que no haré y todas las que haré, y una vez que las sepan, convocaré nuevas elecciones para obtener su respaldo. Si después esta persona obtuviera de nuevo la masiva confianza de los ciudadanos, ya no tendríamos ningún argumento en su contra. 

Pero esto no lo ha hecho ni lo hará.

Y entonces yo me pregunto y le preguntaría a él si pudiera, ¿cuál es su deber Sr. Presidente?, ¿hacer lo que a usted le dé la gana porque considere que es su deber?, ¿y quién le ha dicho a usted que eso que usted considera su deber es lo que quieren los ciudadanos?.

Ahora ya sabemos todos gracias a usted, que los políticos y especialmente en campañas electorales, pueden decir cualquier cosa, lo que les dé la gana, en el convencimiento de que después harán lo que les dé la gana de nuevo, sea lo que han prometido o sea dejarnos a todos con dos palmos de narices viendo como nos chulean y nos torean sin el más mínimo pudor ni vergüenza.

¿Cumplir con su deber?, pues si quiere cumplir con su deber de verdad, su deber es facilitarnos la vida a los ciudadanos y si no sabe o no es capaz de hacer eso, ya está usted sobrando.

martes, 12 de febrero de 2013

Salvo algunas cosas


Cualquiera diría que estamos en un país occidental en el que prima la democracia, la libertad de expresión, la justicia social, la igualdad de oportunidades, el acceso de cualquier persona, sea cual sea su origen, procedencia y clase, a cualquier bien común de los que nos hemos dotado durante años.

Cualquiera diría que somos un país desarrollado, en el que el acceso a la educación es igualitario, y en el que tras la educación existe igualdad de oportunidades para acceder a un trabajo digno, que te permita tener una casa digna, disfrutar de una familia digna e ir preparando con los años una jubilación digna que te proporcione el merecido descanso después de años y años de trabajo.

Cualquiera diría que somos una economía puntera en el mundo, en el que nuestras grandes empresas se internacionalizan abriendo nuevos mercados, y en el que las pequeñas y medianas empresas proporcionan trabajo, riqueza y crecimiento que haga sostenible el estado del bienestar que tenemos,.. o mejor dicho que teníamos.

Cualquiera diría todo esto y muchas más cosas, y por lo tanto todos deberíamos ser felices y sentirnos orgullosos de pertenecer a este pueblo y a este país, y a ese cualquiera que diría todo eso le contestaríamos obviamente, que tiene razón en todo, “salvo algunas cosas”:

- Salvo que la sanidad nos la están quitando poco a poco, y eso que en contra de lo que dicen, no es una sanidad gratuita, ya que la pagamos sobradamente con nuestros impuestos.

- Salvo que la educación pública, universal y gratuita la están convirtiendo en privada, de clase e ideológica, con las medidas que está tomando el ministro del ramo.

- Salvo que la dependencia y las ayudas a los que más lo necesitan, se están recortando hasta dejarlas en “apáñatelas como puedas”.

- Salvo que nos están quitando cada día más dinero a los que menos tenemos para dárselo a los bancos, a los corruptos, a los empresarios que blanquean y se llevan el dinero lejos, a los partidos que nos mienten y nos chulean, y a un largo rosario de aduladores, besaculos, aplaudidores y demás ralea indeseable.

- Salvo que nos mienten cada vez que hablan y nos vuelven a mentir cuando se desmienten de lo anteriormente dicho.

- Salvo que cada día hay menos trabajo, más pobres, más desahucios, mas indignación, más desesperación, más hambre y más miedo.

- Salvo que nuestros hijos ante la perspectiva futura de “comerse los mocos” porque otra cosa no podrán por la falta de trabajo, se están convirtiendo en eso que muchos han criticado y condenado cuando venían aquí desde otros países, se están haciendo emigrantes como lo fueron hace años sus abuelos o bisabuelos. La diferencia es que los de ahora, que están muy bien preparados, no volverán.

Salvo algunas de esas cosas como decía, y unas cuantas más que no digo, si efectivamente, parece que estamos en un país que yo no sabría cómo calificar.

¿País de charanga y pandereta?. No, yo creo que ya no llegamos ni siquiera a ese nivel.

sábado, 12 de enero de 2013

Así nunca se arreglará nada

Estoy ya muy cansado, harto, indignado y asqueado de ver lo que ocurre en las empresas de éste país una vez tras otra. Muy harto y muy asqueado.

Estoy hasta las narices de escuchar a políticos, empresarios, banqueros y toda la fauna de este país que en general no da un palo al agua, decir continuamente que las empresas españolas no son competitivas, que los trabajadores en nuestro país no trabajan lo suficiente, que ganan más de lo que se merecen y que viven por encima de sus posibilidades y lo único que les gusta es "rascarse la barriga".

Yo he trabajado en unas cuantas empresas e incluso he dirigido alguna, y siempre he tenido compañeros y empleados que han dado el callo como el que más, que se han implicado, que han regalado horas a las empresas, que han sacrificado muchas veces su vida personal y su ocio para sacar algún trabajo adelante. Siempre he visto gente comprometida, gente que sabe lo que es ganar el pan con el sudor de la frente y que sabe lo que supone tener un trabajo, y hoy día aún con más razón que nunca. Siempre he visto a la gente responder cuando ha sido necesario e incluso cuando no lo ha sido. Está claro que también me he tropezado alguna vez con algún "jeta" que prefería ser de los que se ganaban el pan con "el sudor del de enfrente", pero afortunadamente siempre han sido excepción y elementos aislados.

Por eso me cabreo tanto cuando oigo lo de los trabajadores y la competitividad.

No señores, lo que pasa en las empresas españolas es que por cada trabajador que se deja los cuernos, siempre hay algún directivo que vive del cuento y encima se lleva la pasta. Lo estamos viendo todos los días y por eso las empresas van como van, porque hay mucha gente en ellas que "no produce" sino que simplemente se dedican a pintar la mona y llevarse una pasta por ello.

Y la prueba la vemos cada día con nombramientos en las empresas de "asesores externos", "consejeros extraordinarios", "consultores que no saben de qué va la cosa" y un largo etcétera. Y las pruebas son: Urdangarín en Telefónica, Rato en Telefónica, Aznar en Endesa o donde sea, Güemes en no sé que empresa sanitaria, Acebes en Iberdrola o donde sea, etc, etc, etc. Hasta a Belén Esteban la acaban de fichar como "Directora de Ahorro y Relaciones Públicas" o algo similar en una empresa de telefonía móvil. Y todos ellos llevándose una pasta por "tocarse las bolas".

Y por cada uno de estos "cerebros" que fichan y "no producen" despiden a unos cuantos trabajadores de los que "sí producen".

¿Creen ustedes que de esta forma vamos a conseguir alguna vez salir adelante?